Tratamiento penal del grooming a menores de edad

Tratamiento penal del grooming a menores de edad

No cabe duda de que el uso de las nuevas “tecnologías de la información” (conocidas como TI) ha contribuido a “democratizar” el conocimiento. Sin embargo, tampoco cabe duda de que se han convertido en el medio usual para diferentes modalidades de actuación criminal. Una de estas modalidades es el grooming, que consiste en que un adulto (varón o mujer) interactúa a través de un medio digital con niños, niñas y adolescentes para hacerles proposiciones dirigidas a obtener material pornográfico o llevar a cabo actos de connotación sexual con el mismo sujeto que se contacta o con un tercero.

Derivado del verbo inglés groom (que se traduce literalmente como “acicalar”, “cepillar” o “almohazar” -este último, actualmente en desuso, tiene por significado “halagar los sentidos”-), el grooming es considerado como la captación y manipulación en línea de menores de edad con fines sexuales. También se puede decir que consiste en el acoso sexual infantil por medios tecnológicos que generalmente es ejecutado por pedófilos. En el ordenamiento penal peruano, las proposiciones a niños, niñas y adolescentes con fines sexuales por medios tecnológicos fueron contemplados inicialmente como un delito informático en el artículo 5 de la Ley No. 30096 (Ley de Delitos Informáticos) y luego incorporados en el Código Penal como un nuevo artículo, el 183-B, mediante la Ley No. 30171, que modificó la ley anterior. El artículo 183-B del referido Código fue finalmente modificado en el año 2019 por la Ley No. 30963.

Aunque al principio se asumió que se trataba de un delito que afectaba el debido uso de las nuevas tecnologías de la información, finalmente se advirtió que el bien jurídico afectado era la indemnidad sexual de los menores de 14 años y la libertad sexual de aquellos comprendidos entre los 14 y 18 años. La ubicación del tipo penal respecto al bien jurídico afectado es fundamental, principalmente por la respuesta punitiva, que puede ser menor o más severa en relación al valor que está comprometido. En la actualidad, el grooming es una de las modalidades de delitos sexuales cuyo grado de peligrosidad es elevado.

En nuestro país, el tratamiento más severo para el grooming se aplica cuando la víctima es menor de 14 años. El marco punitivo es menos gravoso si se trata de un adolescente de 14 a 18 años de edad que es contactado mediando engaño. El modus operandi del agente de este delito es utilizar las redes sociales o plataformas de juegos, salas de chat, servicios de mensajería instantánea, entre otros, a fin de interactuar con niños, niñas o adolescentes para generar vínculos amicales. Mediante la técnica de crear perfiles falsos, el agente sugiere a los menores de edad el envío de fotos y videos que luego usará para extorsionarlos y con ello obtener beneficios sexuales o económicos.

La actual tendencia mundial de la lucha contra estas conductas reconocidas como modalidades autónomas de delitos sexuales clásicos es sancionarlas severamente. Sin embargo, no basta con ello. Las políticas preventivas en cuanto al uso seguro y responsable de las tecnologías de la información también deben ser reforzadas, principalmente, en la educación de los niños, niñas y adolescentes.

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