El fútbol y la política despiertan pasiones y ahora violencia. Los actos de hace unos días generados por hinchas que no tienen puesta la camiseta de su equipo y menos la del Perú, nos han dejado sin fútbol. Igual pasa entre el Congreso y el Ejecutivo, con excesos verbales por ambos lados, compiten en quién le hace más daño al Perú. Esto debería llevarnos a reflexionar cómo hemos llegado a este momento, porque ya sabemos quiénes pagaremos las consecuencias de sus actos.

Hace menos de dos años todo el Perú unido se abrazaba celebrando juntos la clasificación al mundial. 32 millones de peruanos emocionados vimos, con lágrimas en los ojos, cómo “hermanos” peruanos llenaban los estadios de Rusia cantando “Contigo Perú” hasta quedar afónicos.

A fines de setiembre del año pasado, un presidente “pechador”, empoderado por los halagos de haber realizado los Juegos Panamericanos, muy envanecido y soberbio por el apoyo popular, disolvía de facto un Congreso que le resultaba muy incómodo y convocaba a elecciones para elegir uno nuevo.

En marzo, cuando los nuevos congresistas aún no habían juramentado, un “precavido” presidente ya nos había puesto a todos en cuarentena. Los congresistas comenzaron a jugar con tribunas vacías, lo que compensaron llenando su ego con iniciativas populistas que amenazan con acabar los escasos recursos existentes.

No era hora de confrontar. Muchos pensaban que tenían un presidente enfocado en la pandemia, exigiendo a sus ministros provean a tiempo oxígeno, camas y medicinas. Creíamos que empleaba su tiempo en negociar a nivel mundial el interés de Perú de comprar vacunas para no ser los últimos en la cola en lograr inmunidad para los peruanos. Gran decepción tuvimos al darnos cuenta, a comienzos de julio, que el Presidente seguía jugando para su fanaticada, cuando salió amenazante a ordenar a “sus congresistas” que se quitaran la inmunidad, sabiendo que si lo lograba podría hacer con ellos lo que quisiera. Los congresistas en respuesta, para no “discriminar”, decidieron incluirlo en el proyecto de ley que también lo dejaría sin inmunidad.

El enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo se ha acentuado, en perjuicio de los que no queremos morir por la pandemia, ni de hambre, ni de estrés por no conseguir un trabajo.

Las tribunas seguirán vacías por un buen tiempo. Es hora que el Presidente, ministros, congresistas y futbolistas dejen de mentarse la madre, burlarse del pueblo y comiencen a hacer sus mejores jugadas, porque los peruanos queremos volver a gritar sus goles.

Me gustaría comprobar que para ellos LA VIDA de los peruanos sigue teniendo VALOR y que los que tengan EL VALOR PARA RESPETAR LOS VALORES… merezcan jugar con tribunas repletas de gente que los aplauda.

@luchootoya