El proceso de aceptación de un término al diccionario no es tan simple. La Real Academia Española analiza el uso de la palabra y cómo se va expandiendo. A partir de su empleo en espacios más reducidos, se extiende a la totalidad de los hispanohablantes para que sea tomada en cuenta. Sin embargo, no es aceptada de inmediato. Las comisiones de la Academia estudian su definición y, luego, es consultada en las Academias de la Lengua de los países de América. Si todo es conforme, recién se aprueba y se incorpora al diccionario.

Por esa razón, el diccionario ha incluido la palabra “trolear”, término de uso frecuente en las redes sociales. La definición es la que ya conocemos. “Trolear”, que proviene del inglés “to troll”, admite dos acepciones. La primera se refiere de manera más general: “En foros de internet y redes sociales, publicar mensajes provocativos, ofensivos o fuera de lugar con el fin de boicotear algo o a alguien, o entorpecer la conversación”. La segunda se centra en la ofensa: “Burlarse de alguien gastándole una broma, generalmente pesada”.

Así como “trolear”, la Academia también ha admitido la palabra “trol”. La primera acepción, ya conocida, proviene del noruego “troll” y hace referencia a un ser sobrenatural: “En la mitología escandinava, ser maligno que habita en bosques o grutas”. La segunda acepción, la más novedosa, es la que se relaciona con “trolear”: “En foros de internet y redes sociales, usuario que publica mensajes provocativos, ofensivos o fuera de lugar con el fin de molestar, llamar la atención o boicotear la conversación”.

Al respecto, el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ha señalado que “muchas veces recibimos críticas por tardar en pronunciarnos o por añadir palabras que se usan de manera arbitraria”. Asimismo, afirma que no pretenden, de ninguna manera, inventar términos, pues son testigos de la forma como nos expresamos los hispanohablantes.