El 18 de septiembre pasado, los partidarios del Perú extranjerizado y enemigos del Perú autóctono que Basadre denomina “Perú profundo”, intentaron vacar a Vizcarra y reemplazarlo por el belaundista Manuel Merino, actual presidente del Congreso.

En los discursos en el plenario sobre la vacancia, descalificaron al Presidente pero en la votación, por la vacancia solo 32 votos, por la no vacancia 78 y abstención 15. Un ridículo total.

De aquel septiembre 18 a hoy, octubre 21, a solo 33 días, se plantea esta nueva vacancia.

No se planteó oportunamente su reconsideración. Es ejecutoria. La Constitución, Ley alguna o su Reglamento, no permite la vacancia por la misma causa a solo días de ser rechazada.

No es pues legal y menos legítima y ni siquiera de sentido común. Es majadería.

El presidente Vizcarra debe acudir inmediatamente al Tribunal Constitucional para que rechace este despropósito, por no decir estulticia.

Las elecciones de abril/11 se van a realizar sí o sí y serán límpidas también sí o sí.

Tenemos en estos días el ejemplo de Bolivia: La campaña electoral fue sangrienta pero las elecciones fueron límpidas que la misma presidenta interina constitucional Añez felicitó al nuevo presidente Luis Arce y también el presidente Vizcarra acaba de felicitarlo.

Los tiempos de las trampas ya son difíciles; pues, la opinión mundial y la nueva moral mundial ya están entrando en vigencia en esta era de la civilización racional post coronavirus.

Por otro lado, el Perú profundo ya está alzado, el corredor minero y los ferrocarriles del Sur con el puerto de Matarani están casi totalmente paralizados, pues “Las Bambas” y otras mineras están bloqueadas por dos comunidades de Chumbivilcas y en los dos encuentros entre la Policía y las masas no hubo muertos ni presos. El departamento de Puno, cuencas del río Coata y todo el departamento por la libertad de su gobernador Walter Aduviri están con plazo de paro indefinido. Aduviri ha sido procesado indebidamente: como delincuente común, siendo en todo caso por motín (Aymarazo). Este caso es nacional. Y la Amazonía en armas.

Significa que es imposible que Merino asuma la presidencia.

Despejar este panorama ensuciado es responsabilidad única del Presidente:

1) Cortar la conspiración (delito político y social).

2) Acudir al TC.

3) Hacer valer su calidad de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y de personificar a la Nación.

4) Mediante Decreto de Urgencia, amnistiar a todos los presos sociales y políticos (civiles y militares) antes del 11 de abril.

Perú profundo exige una plancha presidencial capaz de triunfar.