El presidente Sagasti, la premier Bermúdez y la ministra Mazzetti parecen olvidar que las mentiras tienen patas cortas; y que por la boca muere el pez. Un audio –denostado por la prensa encanallada que alega: “¿Cómo se atreven a grabar solapadamente al mandatario?” (cuando es amigo), mientras esa misma prensa corrupta celebraba que se grabe al ex presidente Manuel Merino, contra quien conspirara para removerlo del cargo-, un audio, decíamos, revelaría la verdad de la milanesa. ¡Que este gobierno no tiene idea de cuándo, cuántas dosis y a qué costo el Perú recibirá –si algún día llega- la vacuna, para evitar que esta peste continúe segando vidas! Recordemos que el 6 de enero Sagasti apareció en televisión anunciando pomposamente –como si fuera gran cosa- que había “concretado la compra de un millón de dosis de vacunas chinas”. “El primer millón de dosis Sinopharm llegará este mes (enero), y empezaremos a vacunar a nuestros ciudadanos priorizando a los más vulnerables”, escribiría en un Tweet. Estamos en febrero, y el miércoles Sagasti decía esto en la reunión en la que grabarían su voz: “Hay que estar preparados para todo. Pero hasta este momento, no tenemos una versión oficial, formal, por escrito, sobre cualquier variación sobre las vacunas que han sido materia de contrato. Sagasti se refiere en singular; es decir, hay un solo contrato: el de 1’000,000 de dosis para vacunar a 450 paisanos. Tan pronto tengamos información la estaremos poniendo no sólo en conocimiento de ustedes sino de la ciudadanía en general.” Pregunta. ¿Por qué Sagasti no fletó un avión para traer las vacunas desde China, aprovechando para abastecernos de respiradores, plantas de oxígeno, camas UCI? Simplemente porque no sabe gestionar nada. Entonces, ¿con qué derecho dos días atrás la especialista en inclusión social y primer ministro, Violeta Bermúdez, dijo que “antes de terminar su mandato, el gobierno de Transición que preside el señor Sagasti, habremos vacunado a entre diez y quince millones de ciudadanos.” ¿Acaso es posible semejante proeza, suponiendo que, efectivamente, este mes arribase el primer millón de vacunas chinas?

¡No. Porque aún no hay pacto para más dosis definido con China! Como tampoco lo hay con distintos proveedores adicionales. Salvo aquella cooperativa de países tercermundistas llamada Covax, que quizá nos provea de dos millones de dosis. En consecuencia, ¿acaso es ético, amable lector, que la primera ministra afirmase que en cinco meses este régimen de ineptos habrá vacunado “a quince millones de personas”? Veamos. Trabajando siete días por semana, ocho horas diarias en pleno confinamiento; con el tránsito restringido para la movilidad particular; confirmando citas para 32 millones de ciudadanos -incluyendo a ambulantes, trabajadores virtuales y/o presenciales-; millones de personas sin dinero para pagar pasajes; enfermos; menesterosos, etc., congregándolos en lugares de fácil acceso; y, todo aquello, en plena agitación previa, durante y posterior a las elecciones, etc.- es correcto, repetimos, que la premier Bermúdez nos haya asegurado que este gobierno adefesiero vacunará a 15’000,000 de ciudadanos? Porque, recuérdelo bien, premier Bermúdez, este régimen tiene fecha de caducidad: 28 de julio de 2021.