Hace un año todo cambió en el Perú y nada volvió a ser igual. Era la noche del domingo 15 de marzo cuando el entonces presidente Martin Vizcarra anunció el estado de emergencia, que implicaba el distanciamiento social obligatorio, es decir una cuarentena total.
Al momento que Vizcarra se dirigió al país, el Perú contaba con 71 casos confirmados de coronavirus y recuerdo que en mi columna de opinión publicada el lunes 16 de marzo, titulada “Contigo Perú”, invocaba a la unidad y a darnos una tregua en nuestras discrepancias. Incluso, pese a que siempre he sido una crítica del gobierno de Martín Vizcarra, le daba entonces el beneficio de la duda. Sin embargo, las acciones erráticas y las omisiones que cobraron miles de vidas, nos demostraron que el Presidente no estuvo a la altura de las circunstancias ni de la confianza que le fue confiada.
Como sabemos, la estricta cuarentena no duró dos semanas, sino que se extendió por tres meses. Nos dijeron que era para preparar los hospitales, para tener más oxígeno. Pero ni lo uno ni lo otro. Un año después los más pobres se siguen endeudando por un balón de oxígeno.
Fueron meses de incertidumbre y de mucho dolor, que pese al paso del tiempo no se ha mitigado. Durante los días del encierro Vizcarra salía infaltable cada medio día anunciando bonos y medidas imposibles. El país con la cuarentena más estricta del mundo terminó señalado como el país con más número de muertos por millón de habitantes.
Un año después, el “presidente hecho para la crisis”, el que “le habla como un padre a los peruanos”, tiene un pedido de prisión preventiva por corrupción, que en su caso dejó huella y por lo que fue destituido el 9 de noviembre del año pasado.
La estafa de las pruebas rápidas, la salida diferenciada de hombres y mujeres para “luchar contra el patriarcado”, el martillo y la meseta, todos aquellos errores que costaron tantas vidas, siguen impunes.
Pero en pleno apogeo del “reino vizcarrista” atreverse a criticar las equivocadas medidas era “desestabilizar”. “Quieres que al gobierno le vaya mal”, “¿qué propones?”. Era la respuesta que recibías.
Un año después, no solo somos el país que peor ha manejado la pandemia sino que tenemos más de 108 mil fallecidos a causa del virus, cantidad que supera largamente al número de muertos como consecuencia del ataque del terrorismo en nuestro país.
Ha pasado un año y no sabemos a ciencia cierta cuándo la vacuna será accesible para todos los peruanos. Lo que sí sabemos es que Martín Vizcarra y las exministras de Salud Pilar Mazzetti y la excanciller Elizabeth Astete se inmunizaron antes que el personal médico. Una mención aparte merece EsSalud que está realizando un meritorio trabajo para vacunar a nuestros adultos mayores.
Esperemos que tras la experiencia de este año tan doloroso, podamos aprender que para salir delante de una crisis se necesita de un liderazgo efectivo y honesto, cosa que no tuvimos en el Perú. También debe servir de lección que nunca es bueno confiar a ciegas ni “empoderar” a cuestionados personajes que ahora sabemos solo les importó su impunidad y sus intereses.