El publicitado debate de los equipos de trabajo realizado el pasado 23 de mayo, nos ha llevado a una verdad insoslayable: quién presenta propuestas para el país con miras a las elecciones presidenciales del 6 de junio, y quién no tiene ideas, ni propuestas, ni equipo.
La orfandad de ideas y propuestas por parte de Dina Boluarte, candidata a la Vicepresidencia de la República por Perú Libre y de los otros integrantes de su equipo, de salir electos, avizoran un sombrío panorama para nuestra sociedad en su conjunto; y confirmaría, una vez más, que en este tipo de elecciones prevalece lo emocional sobre lo racional.
Una distinguida colega de la seguridad social me señaló las siguientes apreciaciones con las cuales coincido: “… Marx considera como fuente generadora de riqueza la tierra, el capital, y el trabajo, de la cual el capitalista obtiene una ganancia a la que se denomina plusvalía. No consideró, en ese entonces, al conocimiento, a la idea como generadora de riqueza… en esa época no se concebía aún al gerente, al emprendedor, que no es dueño de la tierra, ni tiene capital fijo ni circulante… pero genera riqueza, como Bill Gates, o los creadores de Facebook”, o tantos emprendedores que a partir de su idea han desarrollado bienestar social y personal… esos son los imaginarios sociales.
“En nuestro país, emprendedores que hacen préstamo a un banco, alquilan un lugar para establecer un negocio, o puede ser un espacio de su casa, o simplemente un espacio virtual. Marx no vivió esta realidad, ni la imaginó”.
“Es honesto que el candidato Pedro Castillo y Perú Libre se identifiquen como marxistas-leninistas, pero ello conlleva a limitaciones de perspectiva: no conciben la idea como generadora de bienestar y prosperidad. Ello explica su displicencia y desprecio por las ideas. Dicen no necesitar equipo técnico, porque tanto para Castillo, Cerrón, y su entorno, las ideas no son necesarias. ¿Hacia dónde nos quieren llevar?… No tienen idea. ¿Cuánto conocen de economía?… No tienen idea. Para ellos es suficiente repetir el mantra ‘pueblo’. Señor Castillo, nosotros también somos el pueblo; los miles de personas que han perdido su trabajo por la crisis económica por la pandemia también son del pueblo. Los emprendedores que cerraron su fuente de trabajo también son del pueblo. Los ambulantes, los ciudadanos de a pie, médicos, enfermeras, que murieron por la pandemia también son del pueblo”.
“No se trata de unir la desesperanza con el miedo y guiar a la gente sin saber a dónde, porque usted simplemente no tiene ideas y, sobre todo, las desprecia. Porque cuando los dogmas prevalecen… las ideas sobran”.

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