Por Edistio Cámere.

La patria mira atónita a sus hijos peruanos. De seguro entenderá que en su aniversario no haya algazara ni peñas sonoras. No obstante, como buena madre esperará de sus hijos algún detalle de frecuente recordación. Entre muchos, a mí se me ocurren tres actitudes patrióticas que se pueden practicar a partir de este 28 de Julio.
Pietas es una virtud social que lleva a valorar y conservar la historia, tradición y la herencia cultural. De manera que al conectar con el propio origen se podrá, con más pasión y convicción, transmitirlo a los que vienen después: nuestros hijos y nietos. También mueve a apreciar y considerar a quienes están constituidos como autoridad sea civil, eclesiástica o militar; a los ancianos; a los padres; a los maestros… y, en fin, a todos y a quienes se les debe el honor y obediencia. La paz social descansa en reconocer su aporte y el de las instituciones que los canalizan. Finalmente, es de justicia ser agradecidos con quienes nos dieron la vida y a todos aquellos que nos han ayudado a crecer y vivir como personas y peruanos. Ser agradecidos con la familia, la escuela, la patria, respetando a las autoridades competentes, a su historia y a quienes precedieron y participando en la solución de los problemas más cercanos a uno.
Laboriosidad significa trabajar sin temor al esfuerzo, con constancia, paciencia y con una perspectiva positiva. Con el trabajo se descubren capacidades, se mejoran talentos, se amplían las relaciones, se desarrolla la personalidad y se cumple con la misión de contribuir al crecimiento de los demás y al desarrollo sostenible del país. Contraria a la laboriosidad es la flojera y la medianía que se constituyen en patentes escollos para la eficiencia y la solidaridad del trabajo. La tarea realizada a la “criolla”; el dejar para mañana lo que se puede hacer hoy; o la hora peruana, son expresiones que predican la carencia de la virtud de la laboriosidad. El cariño hacia la patria nos predispone a procurar su prestigio y a fomentar su prosperidad material y espiritual, según sus características y de acuerdo con la dignidad de nuestros compatriotas.
Tono humano es el estilo del carácter que se refleja en las formas de conducta, individualmente considerada o en las relaciones con los demás. El tono humano facilita la convivencia, porque se manifiesta en las actitudes, en el lenguaje, en los modales, en el respeto, y en el detenerse ante las solicitaciones de los demás. Al mismo tiempo, demuestra preocupación y sensibilidad para generar un clima amigable y afable entre las personas que comporten los entornos en los que cada quien se desenvuelve. Sabe adaptarse a la cultura, las costumbres y tradiciones de una comunidad o región.
El reconocimiento de nuestra historia, el agradecimiento hacia quienes nos precedieron, el trabajo bien hecho como insumo para lograr un país próspero y el trato afable con nuestros compatriotas son pequeños detalles para expresar nuestro cariño por la patria.

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