Tal como estaba programado, el domingo se realizaron las elecciones generales para elegir al nuevo Presidente y 130 congresistas, al existir un elevado y disperso número de candidatos a la Presidencia (18), era muy difícil que uno de ellos lograra el 50% y ganara, motivo que generó que todos los votantes asumiéramos que habría una segunda vuelta entre los dos candidatos con mayoría de votos. Respecto a la elección de los 130 congresistas, sí serían elegidos en esta votación.
Con este esquema y como adulto mayor acudí temprano al local de votación, encontrándome con largas colas en espera de más del 60% de mesas por aperturarse, grave error de la ONPE no prever que al poner en el primer grupo a mis contemporáneos, sería muy difícil lograr voluntarios para cubrir la falta de miembros de mesa.
Por suerte después de dos horas de espera, un votante adulto mayor (76 años) se decidió a completar la mesa, entiendo que este mismo problema se presentó en todos los centros de votación. Para la próxima votación, la ONPE deberá multar a los que no acudan y nombrar un grupo extra de miembros de mesa.
Durante mi espera para conocer los resultados tradicionales de “boca de urna” y “conteo rápido”, obviamente aparecen una serie de “bolas” previas a los resultados a presentarse en la noche, analicé una vez más al Perú que encontrará el nuevo Presidente, llegando a la conclusión que deberíamos tener un Gobierno de unión, con capacidad y visión, ya que la situación actual no es nada fácil, está llena de problemas.
Entre ellos está el poder ganarle la batalla al covid-19 que sigue destruyéndonos, produciendo más lamentables fallecimientos que los producidos en la primera ola (aprox. 400 por día), pérdida de millones de puestos de trabajo, incremento del índice de la pobreza, un pésimo, fragmentado y populista Congreso que hasta el 28 de julio seguirá complicando nuestra economía y los esfuerzos por lograr la reactivación necesaria; además la pérdida de los fondos de la reserva, utilizados en dar bonos en apoyo de los más golpeados por la pandemia; por último, el fuerte endeudamiento asumido por el Estado.
Dentro de este negativo panorama, se dieron a conocer los resultados de la primera vuelta, ganando Pedro Castillo, representante de la izquierda radical que si bien, estimo, su espíritu es lograr un Perú mejor, estoy seguro que lo que se obtendrá realmente es un Perú empobrecido, tal como vemos a Venezuela y su espectacular éxodo, con un Congreso fragmentado entre 11 partidos y un Estado inoperante, pero debemos tener optimismo dado que el porcentaje obtenido por Castillo es 18% y para lograr el 50% +1 de votos le faltaría 32%, que no le será nada fácil conseguir.
Finalmente, el país pasa por una situación muy difícil y para lograr su recuperación hay que tener un Gobierno unido y responsable, sin programas expropiatorios y estatistas, con la aceptación de las inversiones que son generadoras de puestos de trabajo, evitándose así la POBREZA y el CAOS.