Siendo miembro de la generación facebook, habiendo visto tantas redes sociales desde su nacimiento y desarrollo, y sobre todo conviviendo con su evolución, me tomó tiempo entender tal vez una de las principales premisas de estos sistemas de conexiones virtuales… que son redes sociales y conexiones con tus propios intereses, con tus círculos más comunes y con todo aquello que de por sí ya consideras verdades… lejos de ser una puerta al mundo, es una pared que te excluye de todo aquello que no compartes a priori.

Hago este preámbulo dado que pude entender cómo la tecnología ha sido un gran alimentador de la polarización social que hoy vivimos, lejos de ser un ente integrador, mientras más nos interesa un tema, más información recibimos del mismo, si tenemos una posición frente a asuntos políticos, económicos, sociales y demás, los sistemas nos alimentan con más información que va en la misma línea de pensamiento… básicamente nublamos la confrontación, el pensamiento crítico se ve reducido por continuas condescendencias y vivimos retroalimentación positiva virtual continua.

Efectivamente, estamos con una sensación de mayor conexión virtual, pero realmente estamos más y más desconectados. ¿Realmente creemos que el confrontamiento social que estamos viviendo es el que reflejan las redes sociales? Ya se ha vuelto hasta cliché leer a muchos personajes políticos en diferentes plataformas digitales, la misma prensa nos bombardea con lo que compartió, “tuiteó”, “instagrameó” o “facebookeó” tal o cual ministro o parlamentario, ni qué decir el presidente… y todo esto en un país donde menos del 20% de la población tiene acceso cómodo y continuo a internet.

El verdadero cambio debe empezar a gestarse desde el momento en el que escogemos las plazas de debate, los caminos para discutir ideas que nos lleven a conclusiones constructivas y aplicativas en favor de la mayoría… debemos buscar el desarrollo, en una primera etapa, fuera de las plataformas digitales, en “la cancha”, entender realmente las carencias de quienes demandan hace décadas un cambio, y sobre ello construir. Empresarialmente, ésta es una excelente oportunidad para emprendimientos fuera de lo digital, o por lo menos aquellos que no lo tengan como prioridad sino tal vez como herramienta de apoyo; un país con tantas necesidades, no es más que un océano de oportunidades.

Sería muy constructivo que quienes hoy nos representan, trasladen sus esfuerzos del día a día a generar mejoras estructurales en el país, acciones concretas en favor de nuestro desarrollo, sin alimentar más ideologías políticas que no dan ninguna solución tangible… ¡Menos tuitear y más chambear! Una excelente semana para todos.

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