Traficar con la muerte es indigno e inhumano. Sin embargo, el gobierno de Sagasti lo hace, construyendo un plan de acción en torno al fallecimiento de dos jóvenes en las marchas de protesta contra el expresidente Merino.
Cualquiera que mire los múltiples videos de esas violentas manifestaciones en cámara lenta apreciará la trayectoria de las piedras, el uso de fuegos artificiales contra la Policía. Verá también que esta resistió a pie firme el ataque de los protestantes.

Pero para legitimarse este gobierno enalteció a nivel de héroes a los jóvenes que lamentablemente fallecieron. No importó que tuvieran prontuario policial. Tampoco que aún no sepamos quién es el responsable. Las investigaciones continúan y probablemente pasará tiempo para que tengamos una certeza. Eso le conviene al régimen.

Sobre esa base Sagasti descabezó a la Policía y sigue proclamando que está sentando ‘los cimientos’ de una reforma en esa institución donde el malestar continúa. El general Cluber Aliaga, exministro del Interior, renunció por expresar lo que sabemos: la ‘razzia’ policial fue ilegal. Nombraron a un excandidato del Partido Morado (PM), que no tuvo suerte en el anterior proceso electoral. Nadie le augura nada bueno, ni siquiera su entorno. Pero que sea del PM le basta al Presidente.

El jefe de la DINI, el máximo órgano de inteligencia, fue del Partido Morado. El Presidente conforma la plancha presidencial de ese partido, aún no renuncia. Nadie se rasga las vestiduras. El actual ministro del Interior defendió al líder morado Julio Guzmán cuando huyó del incendio ocurrido en el departamento donde tenía una cita íntima. Afirmó que salió corriendo “para buscar un extinguidor”. Nunca regresó pero pinta de cuerpo entero al ministro.

En una reunión conjunta de los ministerios del Interior y de Justicia se ofreció reparaciones a los deudos de los dos jóvenes muertos en las marchas contra Merino, aunque aún no finaliza la investigación. Raudamente se organiza una exposición de fotos de esas protestas en el Lugar de la Memoria, creado para que nadie olvide lo que fue la lucha contra Sendero y el MRTA, y lo que esto conllevó.

Se insiste en traficar con los muertos de la marcha y ello obedece a un plan. El joven que falleció en la protesta agraria no entra en este mortífero diseño. Simplemente lo sacaron. Se ha creado la impresión de que la Policía peruana es poco menos que asesina y cruel. Son siete ministros del Interior en lo que va del año y según encuesta, dudosa o no, solo el 32% cree que la siniestra ‘reforma’ policial funcionará.

Ya se anunció el incremento del coronavirus en el país. Improbable que la molestia policial se diluya. Salvo que se prohíban por el rebrote de covid-19, las protestas sociales continuarán, afectando a la actividad económica. Como para exclamar: ¡Sálvese quien pueda!