Un inimputable en el Ministerio de Justicia

Un inimputable en el Ministerio de Justicia

El casi octogenario ministro de Justicia y Derechos Humanos, Aníbal Torres, aprovecha cada entrevista para atacar a la prensa que viene destapando la cochinada del Gobierno de Pedro Castillo. En su última aparición, dijo que el profesor rural no daba entrevistas porque algunos medios de comunicación buscaban emboscarlo para que suelte cualquier barrabasada. A estas alturas, está clarísimo que Castillo no necesita a ningún periodista incisivo (parece que el mandatario quedó traumado desde que conversó con Diego Acuña) para hablar sonseras que hagan trepar al dólar por encima de los 4 soles, como cuando anunció que estatizaría Camisea por ejemplo.

Pero Torres no solo justifica la falta de transparencia de la administración del rondero, sino que ha tenido el descaro de llamar al centro y sur del país que votaron por el lápiz a movilizarse porque los medios limeños atacan a su candidato. Es inaceptable que un ministro de Estado invoque a la violencia y división entre peruanos. ¿Acaso es culpa de la prensa que Pedro Castillo intervenga en el proceso de ascenso de las Fuerzas Armadas o que se reúna de forma clandestina con empresarios que luego ganan millonarios contratos con el Estado?

Aníbal Torres se ha convertido en el furioso abogado defensor de Castillo a cambio de tirar al tacho su presunta honorabilidad y buena imagen que habría ganado en sus años como docente universitario. No puedo afirmar que sea un erudito en leyes, pues ha declarado que el “pueblo” tiene derecho a convocar a un referéndum para modificar la actual Constitución a través de una asamblea constituyente, ignorando que todo cambio parcial o total de la carta magna debe pasar antes por el Parlamento. El “pueblo” está representado en el Congreso (se le llama democracia representativa), por lo que cualquier iniciativa que intente pasar por encima de este poder del Estado es pura oclocracia. A ver, pues, señor Torres, ¿qué tal si preguntamos a la ciudadanía si quiere que Pedro Castillo sea destituido o no?

Ante todo lo aquí descrito, el rabioso anciano tendría que irse ya a casa a ponerse las pantuflas, pero, al parecer, algunos de sus familiares no se lo perdonarían. Como recordará el lector, la empresa de su hermano y sobrino firmó un contrato por 14 millones de soles con el Cenares cuando Aníbal Torres ya era ministro. Esto debió ser motivo suficiente para que haya sido censurado por el Legislativo. ¡No podemos seguir teniendo a un inimputable en el Ministerio de Justicia!

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