Estamos a 53 días de los comicios y no conocemos qué partidos y candidatos competirán, porque el Jurado Nacional de Elecciones retira y reincorpora participantes sistemáticamente, cometiendo, al mismo tiempo, deplorables abusos de autoridad, como eliminar la lista parlamentaria del APRA.

Pero nada debe sorprender, porque nos encontramos en la dimensión desconocida, que recuerda la famosa serie de televisión “Un paso al más allá”, dirigida magistralmente por John Newland, que presentaba fenómenos paranormales sucedidos en la vida cotidiana, como sucede en nuestro país.

Nos gobierna, en efecto, un presidente (Sagasti) no elegido por el pueblo, sino producto del retiro de su predecesor (Merino), que tampoco fue consagrado en las urnas, sino que reemplazó a un mandatario destituido por incapacidad moral (Vizcarra), que a su turno había relevado al mandatario Pedro Pablo Kuczynski. El Congreso, por su parte, es presidido por la señora Vásquez Chiquilín, de la bancada menos numerosa, el Frente Amplio, que cuenta con 9 de 130 legisladores; es decir, un 11.7%. del total de representantes.

Recordemos, además, en este confuso panorama, que el anterior Congreso (2016-2020) entregó la presidencia al vicepresidente Martín Vizcarra el 23 de marzo de 2018, quien correspondió a ese respaldo político disolviéndolos el 30 de septiembre de 2019; el nuevo Congreso (en funciones del 17 de marzo de 2020 y hasta julio de 2021), a su vez, destituyó a su creador el 9 de noviembre del 2020, acusándolo de permanente incapacidad moral.

Preocupa, igualmente, que vísperas de un proceso electoral el Tribunal Constitucional lo integren 6 de 7 magistrados con periodo vencido, 4 de ellos firmantes del ilegal fallo que avaló la llamada “disolución fáctica” del Parlamento. No menos preocupante es que el Poder Judicial y el Ministerio Público no actúen con la independencia,rapidez ni eficiencia que demanda la ciudadanía. Lo demuestra que dos terroristas de Sendero Luminoso, capturados en el VRAEy sindicados de asesinar policías y militares, fueron puestos en libertad, igual que una mujer que asaltaba bancos amenazando con hacer explotar una bomba, o el chofer de combi que atropelló una fiscalizadora y se dio a la fuga. Y, por supuesto, no menos alarmante (o patético) es el pobre nivel profesional de los integrantes de una Sala de la Corte Superior que emitió una disparatada resolución acusando a Bill Gates, George Soros y a la familia Rockefeller de crear el coronavirus.

Esta campaña, de otro lado, será completamente atípica porque no habrá desplazamiento de candidatos ni mítines y tendrá como punto central el tema de la pandemia. Sin embargo, hasta hoy no sabemos cuándo llegará la vacuna china y tampoco su precio, pero sí que estamos desprotegidos porque no hay camas UCI en los hospitales, inaceptable negligencia de las autoridades sanitarias. Y, por supuesto, no tenemos un registro certero de muertos por COVID-19, porque las cifras varían desde 33,335 del Gobierno central, 59,914 de las direcciones de Salud y 92,100 del SINADIF, mientras el volumen de infectados puede ser o uno o dos millones.

Estos temas, la recuperación económica y la seguridad serán centrales, aunque algunos candidatos los obvian porque se esfuerzan por hacer farándula política o ganar notoriedad vendiendo humo de marihuana.