Lo que ha hecho Pedro Castillo al rescatar a su tocayo Pedro Francke como Ministro de Economía es una clara maniobra marxista-leninista: ha dado un paso atrás para, en el momento que juzgue propicio, dar dos adelante.

Aún para un comunista ortodoxo como Castillo o, para el caso, su socio Cerrón, está claro que necesita un período de transición mientras procura imponer la Asamblea Nacional Constituyente que, según declaró, debe aprobar una nueva Constitución que la misma Asamblea tiene que redactar ya que ni Castillo, ni Cerrón ni Perú Libre han preparado ni van a redactar un proyecto sobre la materia.

Ese oxígeno se lo podría dar Francke con su propuesta, alejada de la tesis central de Perú Libre de una economía “popular” de mercado que no es otra cosa que la careta para esconder un proyecto de economía centralmente planificada por el “Estado socialista” que, al final de cuentas ,refleja un plan de gobierno sustentado en la Constitución comunista de Cuba.

Castillo ha llegado al Poder ajustadamente y, en segunda vuelta, con el apoyo de la corrupta estructura caviar debido, en esencia, a un voto emocional de protesta exacerbado por la pandemia pero arrastrado durante muchos años por la disfuncionalidad social de nuestra democracia: no puede darse el lujo de precipitar aún más la crisis, aunque ya ha lanzado al Perú cuesta abajo en la rodada.

No ha sido ni remotamente un voto por el comunismo el que recibió y, sin embargo, ha improvisado un Gabinete presidido por un admirador de la cabecilla senderista Edith Lagos e integrado por el extremista y ex guerrillero Héctor Béjar entre otros personajes improvisados e impresentables en un sistema democrático que ellos recusan.

Por tanto, ya es hora que quienes siguen practicando la política del avestruz con Castillo dejen de hacerlo: no hay tal enfrentamiento con Cerrón, ni un desplazamiento real hacia el centro ni un copamiento caviar.

Lo que tenemos al frente es la llegada del comunismo al gobierno con toda su hipocresía y malas artes y con la absoluta certeza de que seguirán avanzando hacia la toma absoluta del Poder sin escrúpulo alguno.
Y hay que detenerlos por el bien del Perú, dando la batalla con coraje y energía, sin tregua y sin pausa.

No pasarán.

Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz