En el extranjero se sigue, al igual que en nuestro país, con especial interés las propuestas de los candidatos aspirantes a la presidencia. Es importante observar que se evidencia una característica común en ambos: sostienen sus posiciones en lo que suponen que es una base ideológica de derecha o de izquierda. Es decir, para resumirlo, entre marxismo o economía social de mercado. Las dos tendencias tienen su origen en Alemania y han sido históricamente mal interpretadas y aplicadas en el Perú, donde-por una serie de fracasos- se ha ensanchado la brecha entre
pobres y ricos. Es sorprendente entonces que se use en esta campaña supuestos ideológicos que crean inseguridad en el elector y generan el antivoto. Cuando lo saludable sería aportar con mayor intensidad ideas concretas para lograr posiciones comunes y asegurar la gobernabilidad, afectada por la falta de consensos, la pandemia y la crisis económica.

El tema internacional, a pesar de esto, estuvo solo marginalmente tratado. Ninguno de los candidatos ha planteado con ideas claras cómo funcionaría mejor la relación del Perú con la comunidad de naciones. Los grandes asuntos de la Agenda Internacional que compromete y ocupa a los países más importantes del mundo -de los que depende nuestra economía- no han sido analizados con la importancia que ellos demandan. Y si no se tiene en cuenta ello, no podrán obtener recursos para financiar la mayoría de las propuestas de ambos candidatos.

Lo único que resalto en el debate de la primera vuelta fue el afán de un candidato –mal asesorado- que pretendía que los embajadores peruanos estuvieran en sus puestos para “traer turistas“ porque en ese sector están negocios del candidato. En realidad son más importantes las tareas de las embajadas y consulados, dirigidas a lograr recursos para el desarrollo del país, con inversiones que permitan tanto obras productivas, como la inclusión social; así como apoyar a los peruanos en el exterior. Son las remesas de los peruanos las que constituyen hoy una inyección importante a nuestra economía, especialmente en las clases sociales emergentes.

En ese contexto, parece que se ha olvidado que el voto de los peruanos que viven en el exterior –esos millones- es importante en esta etapa electoral que puede terminar en forma muy ajustada. Es así que el tema migratorio – que es de interés para todos- no puede tampoco ser soslayado, más aún si es uno de los más importantes en la agenda internacional.

Asimismo, hay que tener en cuenta que el tema ambiental – de naturaleza internacional- no solo está referido a la extracción de recursos sino, en el caso de nuestro país, a evitarla imposición de tecnológicas foráneas, que podrá afectar seriamente a los que carecemos o dependeremos de ellas.

Cualquiera que sea el resultado electoral, es hoy de especial importancia que Perú tenga una Cancillería robusta, integrada por profesionales con gran experiencia, tanto en actividad como en retiro. El Ministerio de Relaciones Exteriores, próximo a cumplir 200 años, será un garante de desarrollar una política exterior en la defensa de la democracia, el Estado de Derecho y los intereses permanentes de nuestro país.

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