Debo a la Universidad Ricardo Palma- a su rector, Iván Rodríguez Chávez y a su director, Manuel Pantigoso Pecero- la generosa publicación en la revista del Rectorado, Tradición, de periodicidad anual, de un artículo sobre la experiencia periodística de esta columna. En efecto, en el número 20 de Tradición ha aparecido: Poesía y Periodismo, aproximaciones en un diario de Lima, en el cual trato de explicar la construcción de estos textos a partir de una noticia con algunos ribetes especiales, pero con un tratamiento más bien propio de la poesía. En suma, conjugar poesía y periodismo, en un esfuerzo por acentuar la sonoridad, la metáfora, el recurso poético por excelencia, mezclando los datos de la realidad con los que provee la imaginación para tratar de construir un poema en prosa.

Todo periodista que viene o se ha acercado por algún motivo a la fuente de la literatura- señalo en el artículo- ha sentido la necesidad de recurrir a ella para que sus escritos tengan su belleza inmemorial. En el caso contrario, el escritor que se ha acercado al periodismo, quiere nutrir sus conceptos de realidad y adquirir esa experiencia que sólo los hechos reales trasuntan.

En el ejercicio del periodismo, traté siempre de hallar un espacio para la literatura e incluso para la poesía como forma expresiva. Tenía a la mano ejemplos ilustres en el país y en el extranjero, pero me topaba con el inmenso obstáculo de que un texto periodístico con aproximaciones literarias o poéticas no era bien recibido por los editores ni menos solicitado, salvo en publicaciones especializadas.

Ante esa realidad me propuse ensayar un tipo de columna que tuviera el atractivo de una noticia, por lo general llamativa, para construir un texto con contenido literario con todos los recursos del caso. Es verdad también que con el tiempo esa tendencia se ha ido lentamente arraigando a través de la crónica, especie de género periodístico que echa mano a la literatura, para contar historias reales.

Es así –reseño- que nace en el diario EXPRESO la columna Epígrafe para una Noticia, en la cual he pretendido que ese epígrafe fuera, precisamente, poético, es decir, escogida una noticia por sus ribetes especiales a los que he aludido, la comentaba desde una óptica literaria, buscando no ampliarla o detallarla sino simplemente embellecerla con el aporte poético y literario sustentado con bases en la misma realidad.

Un impulso importante para mí fue que un conjunto de estos textos, con esa mirada y ese tratamiento pero con la misma concepción, forma y estilo, fue presentado por el suscrito al premio internacional de poesía Desiderio Matías Silva 2007, de Aguascalientes, México logrando estar entre los doce trabajos finalistas. El primer premio y la edición de su libro lo obtuvo la poetisa cubana Elena Corujo.

Creo, sinceramente, que este ensayo semanal por tratar de fundir en un solo texto poesía y periodismo, es posible, fundamentalmente, por la hospitalidad de EXPRESO y de su director, Antonio Ramírez Pando, a quien agradezco.