Una historia cautivadora

Una historia cautivadora

Hace algunos años, Elizabeth Ingunza Montero nos sorprendió con “El tren de la codicia”. La historia nacional trazada por una apasionante trama familiar, la de los Montero y los ferrocarriles. Ingunza nos entrega hoy un nuevo libro: “Cuando el pasado sigue pasando” (2018). Esta vez, los hechos vividos como reportera de su tiempo o de los idos contados por sus antepasados o los novelados, juegan en una narrativa verosímil aún en sus tramos ficcionales. El nuevo libro comprende varios escenarios históricos que convergen con el estudio serio de una investigadora y el juego sutil de la creación de una buena novelista.

La autora recurre al testimonio familiar, documentos, investigación, entrevistas y recuerdos. Saltan las coincidencias entre el Oncenio de Leguía y la década de Fujimori. Ambos gobernaron alrededor de once años, buscaron la tercera elección, lograron disolver el Congreso con la herencia de dos sendas constituciones (la de 1920 y la de 1993), resolvieron los conflictos limítrofes, fueron gestores de la privatización y la obra pública, mejoraron las vías de comunicación, dieron relevancia a la construcción de escuelas y, entre otras coincidencias, purgaron prisión (en el caso de Leguía con consecuencias mortales, dado el estado avanzado y agravado de su cáncer prostático por el descuido y el rigor maléfico de las circunstancias, nos muestra documentos). La historia coincide con la coyuntura dramática actual de Fujimori.

Resalta la claridad narrativa y el clima creado por escenas que Ingunza describe transportada a un tiempo que se inicia en Lima de 1886, cuando gobernaba Cáceres y la familia Iza nos daba sus primeras señas de movimiento con el Padre Juan de Iza, que “tenía que cumplir una promesa hecha a uno de sus propios hermanos mientras le daba los santos óleos y murmuraba su último deseo en su lecho de muerte”. Los acontecimientos que narra de 1904, durante el gobierno de Candamo, nos remiten al origen de la sangre: “Decidió ir a conocer la sierra central, donde su abuelo, el primer De Iza en llegar a la región, ejerció el cargo de regidor del Cabildo de Huánuco…”.

Elizabeth Ingunza recorre décadas, nos revela maravillada lugares que fueron o nos redescubre los actuales, advirtiéndonos también que no debemos nunca repetir los errores de la Historia, vicio circular de nuestros gobernantes. Nos tientan las puertas que nos abre en cada capítulo, a veces con esos retornos aleccionadores que nos indican que el pasado sigue pasando.