Concepto existencial que tiene diferentes acepciones depende con el cristal que se mire o se quiera mirar, percibir, pensar y actuar en los diferentes escenarios que el ser humano tiene que confrontar. Lo importante es que estemos bien parados y no nos coja de sorpresa los acontecimientos humanos, debiendo actuar inmediatamente, buscando soluciones y no problemas para ser asertivos en la vida.

De acuerdo a nuestro desarrollo cuando somos niños aprendemos de los padres o de las personas encargadas de nuestra educación, que nos moldean emocionalmente y nos otorgan las herramientas necesarias para seguir adelante, como compartir, jugar, ganar, saber perder, ser solidario con el amigo o compañero del nido o de la escuela, respetar al maestro y asimilar sus buenos consejos, que nos sirvan en el caminar hacia la adolescencia.

La adolescencia es una etapa de la vida muy enriquecedora, en que el “yo interior” de la persona se va cimentando, se va sintiendo libre e independiente en tomar sus propias decisiones, escoge su pareja, se inicia en la vida sexual, va descubriendo y fortaleciendo su forma de convivir y relacionarse con las demás personas de su entorno buscando su propio bienestar.

Cuando la persona llega a ser joven por lo general su vocación con relación de lo que desea estudiar esta definida, algunos siguen carreras técnicas, universitarias o postulan a la policia nacional o fuerzas armadas o buscan un trabajo estable que les permita mantenerse asimismo y ayudar a su familia.

La adultez es el estado de madurez del ser humano que con su esfuerzo ha logrado sus sueños, formando una familia, estabilidad en el trabajo, siendo un buen referente para la sociedad con los fines, metas y objetivos que ha alcanzado a través de su perseverancia, capacidad y habilidades que posee y que se han internalizado en el proceso de su desarrollo.

La vejez es el resultado de lo que hemos sembrado y cosechado a través de la vida con nuestras actitudes hacia nosotros mismos y los demás congéneres que habitan este mundo terrenal.

Para haber logrado el ser humano su realización integral en el camino de la vida, necesariamente ha encontrado una luz en el camino que nunca se apaga, como la verdad, la sabiduría, la felicidad, el talento, el sentido común, la tolerancia, la comprensión, la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona sin pedir nada a cambio, no ser soberbio ni orgulloso por cosas insignificantes, que no son trascendentes en la vida, no ser mezquino ni mentiroso, ni egoísta, ni tacaño, sino todo lo contrario, ser magnánimo y prudente, a fin de encontrar un equilibrio, templanza y serenidad en la forma de actuar del individuo.

Llega a la consulta en una oportunidad una persona que deseaba iniciarse en la política, explicando todos los beneficios que podría obtener, a decir verdad, percibía que no le preocupaba mucho servir al país sino sus propios beneficios. Yo le dije, podrás encontrar un nuevo status económico, político, social por las oportunidades que vas a tener, pero nunca serás libre interiormente porque estarás condicionado en el nuevo escenario que te vas a desarrollar y tu libertad de conciencia y de decisión nunca la pierdas porque serás un infeliz toda la vida y harás infelices a los que te rodean y no permitas nunca que se apague la luz de la verdad, porque el valor de la verdad siempre te hará libre. Que Dios los bendiga.