La candidata presidencial de Juntos por el Perú, Verónika Mendoza, plantea realizar una Segunda Reforma Agraria para refundar al Perú. La propuesta señala que es urgente defender los derechos de los trabajadores de las empresas agroexportadoras, que en diciembre de 2020 realizaron violentas manifestaciones en los valles de Ica, Chao y Virú reclamando mejores condiciones laborales.

Verónika Mendoza ha dicho que “la agroexportación debe modernizarse desde lo técnico y lo laboral, porque no se puede hablar de una agroexportación del siglo XXI con un régimen laboral del siglo XIX”. Ignoró que no existió en el siglo XIX ni tampoco en el siglo XX, siendo más bien un fenómeno económico muy reciente. En el 2019 las exportaciones de los nuevos productos agrarios alcanzaron US$ 8,000 millones, detrás de la minería y de los hidrocarburos. Algo inexistente en épocas anteriores, proveniente de nuevos cultivos en zonas desérticas irrigadas con novísimas técnicas e inversiones.

En la propuesta no se precisó inicialmente en qué consistiría la segunda reforma agraria, que el eventual gobierno de la candidata Mendoza llevaría a cabo. La reforma agraria de Velasco fue una expropiación confiscatoria de cualquier predio agrario por encima de las 50 hectáreas e incluso menos, para su adjudicación a los trabajadores rurales. En el caso de las haciendas azucareras se crearon cooperativas agrarias de exportación a cargo de sus trabajadores en sustitución de los antiguos dueños. También en ese caso no hubo indemnización alguna, salvo para los accionistas extranjeros cuyos gobiernos exigieron y lograron que fueran pagados.

Aparentemente Verónika Mendoza plantea algo distinto. Señala que crearía un gabinete de desarrollo rural y agrario conformado por los ministerios de Agricultura, Transporte e Inclusión Social para diseñar y ejecutar las nuevas políticas. Una oficina nacional de compras para adquirir directamente los productos de los pequeños agricultores garantizando un precio digno y buena alimentación a los consumidores. También un programa nacional de riego para encarar el déficit de agua. Y finalmente una banca de fomento agrario y rural, que por lo demás fue establecida durante el segundo gobierno de Alan García, quizás sin éxito.

Verónika Mendoza negó que habrá nuevas expropiaciones, pero señaló que en algún momento habrá que poner límites a la concentración de la tierra, porque ahora es más grande de la que existía en tiempos de Velasco. He ahí la idea fuerza detrás de una Segunda Reforma Agraria, disfrazar con palabras engañosas sobre desarrollo agrario, lo que será una confiscación pura y dura a los empresarios agrícolas. El Perú está advertido, volvemos a la era de Velasco.