Cada día, la sociedad peruana se acomoda más a este estado de vulgaridad, abuso y mediocridad instituido por Vizcarra y continuado por Sagasti. Hoy la gente no mueve un dedo para salir de su oprobioso letargo. Los peruanos viven siendo manipulados por mensajes desinformativos de carácter sicosocial, lanzados por torvos operadores mediáticos comprados por el Ejecutivo. Un periodismo corrupto que ha colocado a las masas en una suerte de nube oficialista, para contemplar pasiva, resignadamente todo lo que diga, silencie, haga u ordene el inquilino de palacio.

Incluso en muchos casos le rinden pleitesía, transpirando de esa manera una sumisión abyecta hacia aquel poder abusivo que ejerce el mandón de turno. Por cierto la actitud de esta gente resignada a vitorear al gobierno y escarnecer a la oposición va a la par de acatar todo aquello que le ordene el transitorio presidente Sagasti y su entorno de moraditos, adoradores del socialismo tercermundista. Si el ucase fuese marchar para apoyar al progre-marxismo, aquella sociedad sumisa saldría a la calle con bombos y platillos para vitorear serena, ordenadamente a Sagasti y a su cohorte. ¡Porque su misión fundamental es convalidar la autocracia! Sin embargo, si se tratara de emprenderla contra la llamada oposición golpista, aprista, fujimorista -u otros epítetos inventados por la izquierda especializada en retorcer hechos- la cofradía ambidiestra de ciudadanos fascinados e hipnotizados actuaría con la misma violencia que exhibió en las violentas marchas de noviembre, para deponer al ex presidente Merino y colocar a Sagasti, uno de los suyos, en la presidencia. Se trata entonces de un abominable nivel de esquizofrenia, adonde el progre-marxismo ha afianzado su poder operativo utilizando a -y abusando de- una sociedad peruana sorprendentemente cada vez más bipolar.

Pero cosa extraña. Esta sociedad bipolar no protesta porque el Estado peruano esté de cabeza. 1) ¡Los gobernantes no gobiernan! Ni siquiera ha sido capaces de comprar la vacunas, pruebas moleculares, camas UCI, oxígeno y demás salvavidas para evitar la muerte de decenas de miles de compatriotas. 2) ¡La Fiscalía no actúa! Han pasado cinco años y Toledo continúa sin ser acusado. Idéntico ocurre con Humala, Kuczynski, Vizcarra. Sin ir más lejos, Odebrecht continúa trabajando para el Estado, después de corromper a cuatro presidentes, decenas de ministros, a Graña y Montero y demás consorciadas peruanas, etc. ¡La parcialización del Ministerio Público es escandalosa por donde se le mida. 3) Por otra parte, la Fiscalía no investiga por lesa humanidad a Vizcarra, Zamora, Zolezzi y Zeballos, cuyas incompetencias para adquirir las pruebas moleculares, las camas UCI, las plantas de oxígeno, etc., generaron –oficialmente- la muerte de 40,000 peruanos; o –realistamente- de 85,000 pobladores. Otrosí. La fiscal de la Nación guarda silencio ante el escandaloso engaño de Vizcarra sobre la vacuna Covid. En agosto anunció que llegaba al Perú a fin de año y la vacunación arrancaría el primer trimestre 2021. ¡Pero Vizcarra ni siquiera aprobó la compra de las vacunas! Otra gigante engañifa. ¡Estas recién llegarían en 2022! No obstante, ante semejante atentado esta sociedad amorfa, mesmerizada por el gobierno, calla indecentemente.