No hay derecho que un puñado de afiebrados simpatizantes del movadef, ese partido político de sendero luminoso que alumbrara políticamente al conare –la agrupación con la cual saliera a la luz Pedro Castillo– hayan puesto al Perú al borde de la guerra civil. Debemos denunciar que todo eso es obra de una dictadura disfrazada de democracia. Como la que inauguraron el año 2001 los caviares con Toledo y, progresivamente, han venido institucionalizándola a través de traidores como Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti, de la mano de medios de comunicación antipatriotas como El Comercio, RPP, La República, canales 2,4, 5, 8 y 9, Caretas y Radio Exitosa, teledirigidos por sectores miserables como la Universidad Católica, el pope de la CIDH Diego García Sayán, su yunta Eguiguren, el titiritero Gorriti, el falso valor Allan Wagner, Transparencia, etc.
Al régimen Castillo lo define el carnaval de 28 de julio, donde el presidente proclamado por un Jurado electoral espurio –incompleto, con un miembro favorecido por el doble voto– le declaró la guerra al Parlamento. Asimismo lo retrata el sainete ayacuchano del día siguiente, aderezado por la caótica juramentación del gabinete ministerial presidido por Guido Bellido, imputado por apología al terrorismo. Entre sus ministros destaca un terrorista entrenado en La Habana, como el eufemísticamente llamado “guerrillero” Hugo Béjar; asimismo un ministro de Pesquería natural de Puno quien probablemente hoy día conozca el océano Pacífico; un ministro de Transportes que fuera chofer del entonces candidato Castillo; también un suboficial policial de segunda, Walter Ayala, dado de baja por medida disciplinaria en 1997, que ahora es el ministro de Defensa; o el ministro de Trabajo Iber Maraví, condecorado como mártir por sendero luminoso por ser secretario de juventudes, ideólogo y activista del movadef.
Esta afrenta a un país que abriga la democracia –lo confirma la mayoría de votos que, desde 1980, sistemáticamente han recibido en primera vuelta los partidos demócratas– ocurre a menos de 48 horas de instalado el régimen Castillo. Esto demuestra que la batalla está en marcha. ¿Primer objetivo? Clausurar el Congreso usando el recurso de la denegatoria de confianza. Si bien las fuerzas democráticas demostraron unidad al elegir a la Mesa Directiva parlamentaria, sin embargo hubo división inicial. ¡Esto no debió ocurrir jamás! El menor atisbo de duda lo usará el terrorismo/comunismo para cerrar el poder Legislativo y, automáticamente, declarar al Perú república bolivariana. ¡El momento es muy grave, señores dirigentes de Renovación Popular, Avanza País, Acción Popular, Fuerza Popular, Podemos Perú, Alianza para el Progreso! De su juicio, mesura, perseverancia, armonía, razonamiento y unidad depende el futuro del Perú. Tema capital es la agenda inmediata del Legislativo. Empezando por elegir a los miembros de TC, que han sido seleccionados por dos congresos sucesivos. Aunque de igual preponderancia es que aprueben una enmienda constitucional, vertebral para cimentar el Estado de derecho y la democracia, precisando que cualquier iniciativa del Ejecutivo –sobre propuestas de cambio constitucionales y/o validar nombramientos de ministros sospechosos de estar vinculados al narcotráfico, el terrorismo y/o el crimen organizado– queda exonerada de requerir el voto de confianza congresal.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Mira más contenidos siguiéndonos en Facebook, Twitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.