Impacto de la nueva cuarentena en las proyecciones del PBI.

En su Reporte de Inflación del pasado mes de diciembre, el BCRP proyectó un crecimiento del PBI de 11.5% para el 2021 y 4% para el 2022. Por su parte el MEF mantuvo sus proyecciones para el 2021 en 10% y 4.5% para el 2022. ¿Cuán realistas son estas proyecciones en vista de la nueva cuarentena anunciada por el Gobierno? El titular del MEF rápidamente ha salido a decir que a pesar de la cuarentena la economía crecerá 10% este año, sin cambio respecto a las proyecciones anteriores. Llama la atención que el ministro no reduzca sus proyecciones iniciales de crecimiento, cuando éstas no contemplaban la cuarentena, tal como lo señaló hace solo unas semanas, al afirmar que “…no está en nuestro panorama la probabilidad de una encerrona, de una cuarentena total”.

El desmesurado optimismo de nuestras autoridades se basa en que el ritmo de la reactivación económica en el 2020 ha sido mejor que la esperada y que, si bien en el mes de agosto de 2020 tuvimos la mayor caída del PBI en el mundo (-39.2%), ya en el mes de noviembre la caída, con relación al mismo mes del año anterior, había disminuido a -2.8%. Esta disminución en la magnitud en la caída del PBI observada en noviembre de 2020 ha sido producto de las medidas excepcionales tomadas por el gobierno con los programas Reactiva 1 y 2 y la entrega de bonos y subsidios a la población. Sin estas medidas excepcionales difícilmente hubiéramos tenido la reactivación observada.

Lo que no nos dicen las autoridades es que las medidas excepcionales no han impedido el daño estructural a nuestra economía que se manifiesta en la significativa pérdida de empleo formal, el incremento de la informalidad (ver Gráfico 1) y el deterioro de las finanzas del Estado debido al enorme déficit fiscal y el consecuente incremento de la deuda pública.

Como un tsunami, la forzada cuarentena ha hecho desaparecer a millares de pequeñas y microempresas que son las mayores generadoras de empleo. Los más afectados han sido los microempresarios que se ganan la vida día a día y que se han visto obligados a utilizar su exiguo capital de trabajo para sobrevivir. La nueva cuarentena, una vez más, incidirá mayormente sobre ellos. Es decir lloverá sobre mojado.

El otorgamiento de bonos, retiros de las AFP, CTS, ONP y otros subsidios han contribuido a evitar que la caída del PBI en el 2020 fuera mayor al 11.9% observado. Sin embargo, el otorgamiento de bonos y subsidios no puede continuar para siempre sin colapsar las cuentas fiscales que ya se encuentran seriamente comprometidas. Es evidente que las medidas de mitigación del impacto de la pandemia han impedido que muchas empresas cierren o despidan más empleados (Reactiva 1 y 2) y que los bonos y subsidios otorgados han compensado en parte la pérdida de ingresos de la población desempleada o que ha tenido que migrar a la informalidad. Pero esta compensación ha sido temporal y los indicadores más recientes ya muestran que su impacto se va diluyendo.

El indicador más reciente y que guarda una correlación muy estrecha con la marcha del PBI es la demanda de electricidad que divulga el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES). Los datos del COES para el mes de enero de 2021 revelan un claro estancamiento de la demanda de electricidad (ver Gráfico 2).

Es probable que la nueva cuarentena no genere una caída de la demanda de electricidad como la ocurrida en el mes de abril de 2020, pero podría ser similar a la caída registrada en el mes de marzo, especialmente si la cuarentena se extiende a cuatro semanas que es lo más probable que ocurra por el ritmo exponencial de nuevos casos de covid-19 que se vienen registrando y la demora en la llegada de la vacuna.

Al escenario descrito en el párrafo anterior hay que sumarle el impacto de las medidas de mitigación que el Gobierno tiene planificadas hasta que la mayoría de la población haya recibido la vacuna, lo cual debe ocurrir solo al final del 2021. Al bono de 600 soles, anunciado esta semana, deberán seguir el otorgamiento de nuevos bonos mensuales hasta fines del 2021 y muy probablemente de nuevos programas Reactiva o ampliación de los periodos de repago de los actuales.

Basado en este escenario, de una cuarentena de cuatro semanas, y llegada de la vacuna en número suficiente solo en el último trimestre del 2021 y otorgamiento de nuevos bonos mensuales hasta fines del 2021 y la ampliación de los plazos de repago de los actuales, nuestro modelo PREDICE proyecta un crecimiento de 7.3% para todo el año 2021 (Ver Gráfico 3). Un nuevo programa Reactiva Perú tendría efectos limitados debido al deterioro financiero de muchas empresas y los criterios exigentes de la SBS, razones que no permitieron la colocación fluida y completa de los recursos del programa Reactiva 2. Si bien el crecimiento de 7.3% proyectado para este año parece alto y compara favorablemente con la caída de 11.9% registrada en 2020, es una tasa engañosa que resulta del efecto estadístico de rebote. El PBI del 2021 terminará siendo 5.5% menor al del 2019 o equivalente al PBI de 2017.

Como se puede observar en el Gráfico 3, el impacto de la nueva cuarentena, a pesar de las medidas de mitigación, impedirá que los niveles del PBI lleguen a los niveles prepandemia. Esto se reflejará en el desempleo y en los niveles de informalidad. Los niveles de empleo formal continuarán deprimidos en niveles significativamente inferiores a los de la prepandemia y con ello se incrementarán los niveles de pobreza y desigualdad.

Lo peor será que la población se convertirá en adicta a los bonos mensuales ya que difícilmente se tendrá generación de nuevos puestos de trabajo formales y productivos en el corto plazo. Y todo a costa de incrementos significativos del déficit público y de la deuda como porcentaje del PBI que tendrán que pagar el Gobierno entrante y las generaciones futuras y comprometerán el crecimiento del PBI en los años posteriores. En este escenario es muy probable que el tipo de cambio continúe deslizándose como lo ha venido haciendo en los últimos meses y que perdamos el grado de inversión. Menuda tarea de recate económico le aguarda al gobierno entrante. (El contenido de esta columna se puede consultar en http://www.prediceperu.com/).