Esperar que haya un tiempo de vacancia es desconocer los profusos vericuetos de la política nacional, quien la sigue lo sabe bien. Se habla de la oportunidad. Unos sostienen que con un 25% el presidente Castillo estará maduro de caer. Sabe dios.

No fue el caso de Vizcarra. A ese lo vacaron por ladrón y corrupto. Pero, cosas de la peruana vida, meses antes lo alababan y se llegó a decir que era el mejor gobernante de nuestra historia. ¡Plof! Y aplaudieron como focas su golpe de Estado.

Pero los congresistas no perdieron su curul. Es más, la actual Premier quedó atornillada al cargo de presidenta del Parlamento y el Presidente fue otro parlamentario de escasa votación. En caso de Fujimori, este renunció y para vacarlo el Parlamento aprobó una ley disponiendo que los congresistas permanecían hasta las siguientes elecciones.

Por último, a quien se vaca es al Presidente y la Constitución solo se refiere a este. Y el Congreso todo lo puede, con sus luces y sus sombras nos representa a todos. Desgraciadamente, la tragedia que vive nuestro país no se soluciona con el formulismo ni con la interpretación brillante o mediocre. El gravísimo problema en el que nos metieron ‘todas y todos’ es que tenemos a un senderista-Movadef-Conare-Fenatep en el poder.

Si el exitoso señor César Acuña no lo percibe debería acudir a Dircote, a los archivos de prensa, investigar un poco y, como es de ‘raza distinta’, caería al ‘toque’ en la cuenta de que Sendero está carcomiendo al Estado. Ese Estado que soñaba o sueña con dirigir.

Lo mismo Acción Popular. Si el perspicaz y siempre ponderado Fernando Belaunde Terry viera lo que ocurre hoy, sería enérgico en condenar a todos sus correligionarios. Los desheredaría. Les dio un partido con tradición y principios democráticos para que cuatro o cinco advenedizos y convenidos pretendan, junto con APP, venirnos con la monserga de la gobernabilidad y la estabilidad democrática.

Tal vez fue un error grande que el buen Julio Velarde aceptara continuar al mando del BCR. Pesa mucho, claro, evitarle al país la tanática inflación. Pero, a la vez, ‘quemando’ divisas para mantener el dólar en un precio decoroso, está ayudando –sin quererlo, estamos seguros–, a mantener a un neosenderista en el poder.

No se requiere más análisis ni reflexión cuando nuestro querido y atormentado país enfrenta el crecimiento de Sendero, la inestabilidad económica, la corrupción desatada y la incapacidad intelectual de quien robó la banda presidencial.

Las oportunidades no abundan. Sendero se zurra en la Constitución y las leyes, pero las utiliza para su provecho, y la democracia boba lo permite. No hay una reacción contundente frente a la quema de la minera Apumayo, un acto terrorista como los de antaño. Castillo siempre mudo como buen neosenderista, su Premier igual.

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