A raíz de las denuncias realizadas por los aspirantes a colaboradores eficaces, afirmando que los señores gerentes de la Constructora Obrainsa e ICCGSA habrían entregado entre ambos 2 millones 300 mil soles al ex gobernador de Moquegua y hoy Presidente de la República Ing. Martín Vizcarra, han provocado una nueva crisis política, al presentarse la posibilidad de que el Congreso resuelva la vacancia del Señor Presidente.

Esta complicada situación ha sido publicada en forma destacada por los diarios “El Comercio” y “La República”, con lo cual su gran cantidad de lectores y otros medios lo estarían dando como un grave hecho de corrupción presidencial y, aunque esto es posible, a la fecha esta investigación no está corroborada, ni resuelta por el Poder Judicial.

Con este nuevo y negativo panorama, es factible que el actual y errático Congreso decida, en esta oportunidad, que este reiterativo acto de corrupción les permitiría declarar la vacancia presidencial, sumándose las claras intenciones del Sr. Merino,presidente del Congreso, de asumir la Presidencia de la República y además habiéndose resuelto que los actuales congresistas no pueden reelegirse, se les presenta un incentivo para intentar mantenerse más tiempo en sus funciones.

Lograr está negativa posibilidad les resultaría fácil a los congresistas, al poder coordinar con el Sr. Merino estando ratificado como Presidente de la República, para promulgar una ley postergando las elecciones, quedándose así ambos poderes del Estado gobernando al país por un tiempo indeterminado.

El nuevo Gobierno con los mismos actores considerarán este proceso como Democrático a pesar de que sería un claro golpe de Estado, que les permitirá la continuidad de un Congreso populista y promotor de leyes sin ningún criterio, ni visión, como las recientes que irían en contra de la mejora de la Educación, al reponer 14 mil ex profesores no capacitados o el inaceptable proyecto para que las combis sigan operando, complicando el ordenamiento del tránsito.

Estas medidas y la posibilidad de declarar la vacancia del Presidente, están desmoronando nuestro desarrollo social y la necesaria reactivación, enrumbando a convertir al Perú en un país con más pobreza, menos educación, desordenado y en claro retroceso.

Promover la vacancia presidencial no es oportuno y no lo expreso por defender al Presidente y sus actos de corrupción, sino porque estamos en una situación especial, a sólo a seis meses de nuevas elecciones para elegir un nuevo Gobierno, en medio de una complicada y penosa pandemia, con una caída sumamente negativa de nuestro PBI del 13%, con nuestra pobreza incrementándose considerablemente, al igual que la falta de inversión y la pérdida de puestos de trabajo.

Dentro de esta inoperante posibilidad de vacancia, esperemos que la gobernabilidad se mantenga y lleguemos a las próximas elecciones con la seguridad de elegir un nuevo Gobierno que trabaje unido por un Perú mejor, que el nuevo Congreso no termine tan fraccionado, ni populista y priorizando su misión de promulgar buenas leyes en favor del país.

Finalmente, es prioritario defender la gobernabilidad del país y dejar al Poder Judicial que continúe con las investigaciones iniciadas por corrupción al Señor Presidente.