‘Expreso’ alertó que el congresista Édgar Alarcón tiene en su poder el informe de la quinta reunión de la Comisión Multisectorial del 1/9/2020. Es preciso y tremebundo a la vez. Indica que en esa sesión “se confirmó que varias autoridades peruanas accedieron a ser vacunadas por Sinopharm”, empezando por el exmandatario Martín Vizcarra.

Si relacionamos esto con la información presentada por el periodista Beto Ortiz, señalando que en agosto del 2020 se elaboró un contrato entre Pfizer y la exministra de Salud Pilar Mazzetti, que se dejó caer, quedando en nada, tendremos el panorama completo.

La trama es clara en exceso. Sinopharm ofreció 3,200 vacunas de cortesía, 1,200 para su embajada en Perú y 2,000 manejadas irresponsablemente por el médico Germán Málaga, quien asistió a la vacunación de Vizcarra, su esposa, su hermano y su pareja no oficial Mirian Morales.

No es difícil colegir que, por fuerza, las vacunas vinieron con comisión o coima para Vizcarra. Hasta hoy no tenemos campaña de vacunación a la vista, la existente es tan pero tan lenta que, según el doctor Marco Almerí, a este paso vacunar a todos los peruanos demorará nueve años.

Seguimos siendo el único país del mundo donde la gente fallece por falta de oxígeno y nuestra capacidad de camas UCI está saturada, morimos sin poder hacer nada. Cuando el presidente Sagasti declara: “No queremos que se vacune solo el que tiene plata”, olvida que es un gobernante de transición, nada más.

Sagasti está en el poder por una maniobra oscura que excluyó de la postulación para la presidencia del Congreso a quienes vacaron a Vizcarra. Algo ilegal que se aceptó y que un día la historia descubrirá. Luego, entre morados y rojos decidieron quién presidía el Congreso y quién la Nación.

El régimen aún no indica cuál es el precio de la vacuna china y tal vez ahí esté la razón de su tenaz negativa a que los privados la importen. Cierto que en el mundo solo compran los estados, pero acá tenemos por gobierno una argamasa inconsistente que no procura oxígeno a la población. Es el privado quien ha asumido esa responsabilidad.

Con suerte, las dos dosis de vacuna Sinopharm cuestan US$50. La Pfizer o la Sputnik cuestan US$ 20. De la Pfizer dicen que llegarán 10 millones, pero no se informa si ya están pagadas. De cualquier forma, se debe explicar a la ciudadanía por qué la inclinación sinófila. Si Sagasti no aclara esto estaría protegiendo la corrupción de Vizcarra por alguna razón.

Vizcarra creó una organización criminal con la anuencia de la izquierda y la prensa obsecuente. El presidente del JNE lo salva de ser excluido de la campaña y se zurra en la citación que le hizo el Congreso, igual la Fiscal de la Nación. Vaya muralla.