Es una buena noticia el anuncio del presidente Francisco Sagasti respecto a la adquisición de un lote de vacunas chinas que -según dijo- llegarían este mes. Aunque esa vacuna es menos eficaz que las otras y muchísimo más cara, sin duda es mejor que nada.

Demuestra, además, la criminal incompetencia de Martín Vizcarra y su Gobierno, que no fue capaz de comprar ninguna vacuna durante el año pasado. Ahora utiliza pretextos absurdos para justificarse, mintiendo como lo hizo durante todo su mandato.

Precisamente por eso, a estas alturas, los peruanos tenemos derecho a ser suspicaces. Hay varias cosas que no están claras.

Primero, hasta donde se sabe, el Gobierno todavía no ha pagado las vacunas chinas. Y sin eso, no hay nada seguro. La ministra de Relaciones Exteriores, Elizabeth Astete, ha dicho que se están coordinando los “últimos ajustes” con los vendedores, y el pago con el MEF. (“Gestión”, 8/1/21). Y luego explicó que la llegada de las primeras vacunas “podría retrasarse a febrero” (“Gestión”, 9/1/21).

Segundo, el millón de vacunas que anunció Sagasti sirve para medio millón de personas (son dos dosis). Es decir, para personal de salud, policías, militares, etc. Pero es engañoso pensar que llegarán todas juntas. Probablemente será por lotes y el proceso de aplicación demorará, para ese primer segmento, semanas o meses.

Tercero, la eficacia de la vacuna china es de 79 %, no ha sido aprobada por la OMS, ni por la FDA norteamericana ni por la Unión Europea. Y los mismos fabricantes admiten que están haciendo pruebas clínicas todavía. Pero, insisto, eso es mejor que nada, sobre todo ahora que hay nuevas cepas del virus y una segunda ola de contagios.

Cuarto, sigue sin estar claro por qué se eligió la más cara y la menos confiable de las vacunas. Según lo que se ha publicado en medios internacionales, cuesta 75 dólares por dosis, a diferencia de la Pfizer que cuesta unos 12 dólares y tiene una eficacia de 95%. El problema de esta última es que necesita estar refrigerada a 70 grados bajo cero. Pero como ha explicado el doctor Ernesto Bustamante, eso es para su conservación. Después puede estar hasta cinco días a 8 grados bajo cero. Es decir, podría ser usada en el Perú, aun con la deficiente infraestructura del país.

El misterio de por qué se eligió la más cara y menos eficaz no ha sido aclarado ni por Sagasti, ni por la ministra de Salud ni por nadie del Gobierno.

En suma, hay razones para ser desconfiados cuando estamos ante “Noticias escritas con maquillaje”, como dice Mario Ghibellini en “El Comercio” (9/1/21).

Por último, se sabe que el Gobierno discute la posibilidad una nueva cuarentena como la que desatinadamente impuso Vizcarra con los resultados conocidos: no detuvo la propagación del virus y arruinó la economía.

Sería, por supuesto, otro error monumental.