Evidentemente, a Vizcarra lo salva una Fiscal de la Nación decidida a no imputarlo, investigarlo ni acusarlo debidamente, siendo un ex presidente vacado por permanente incapacidad moral que desabasteció los hospitales en plena pandemia y se vacunaron él, su esposa y hermano –versión oficial- dejando a 32 millones de peruanos a merced del Covid. Además, Vizcarra privilegió la pendencia, izando la bandera del “Congreso enemigo” para provocar un golpe de Estado atornillándose autocráticamente al poder. No obstante semejantes antecedentes, la Fiscalía sólo le investiga por “concusión y negociación incompatible”; los delitos más ridículos que ha perpetrado. ¿Qué puede esperarse de esa Justicia en el Perú? ¡Que los poderosos seguirán saliéndose con la suya! De Odebrecht a Vizcarra. Una tenebrosa cadena de criminales que se burla del ciudadano común y corriente, porque manipula a la Justicia desde el Ministerio Público y la Junta Nacional de Justicia. ¿Esto es dable en un país que votó consistentemente por gobernantes etiquetados de demócratas pero que, llegados al poder, traicionaron a su electorado dedicándose a acumular mas poder, creyendo que así se eternizarían en él? El asunto es que, en el camino, estos seudo poderosos –Toledo, Humala, PPK, su heredero Vizcarra, el sucesor Sagasti- cada cual aportó una cuota corrosiva para volar en pedazos el Estado de Derecho y nuestro sistema democrático; y, en paralelo, deterioró severamente la economía nacional. Es más, conociéndose hoy los hechos de corrupción por los cuales se la acusa a Vizcarra mientras actuó como gobernador de Moquegua, habría que agregar que, como presidente, se desempeñó de manera estúpida y absolutamente canalla, atentatoria contra los derechos humanos, rayando en el crimen de lesa humanidad. El hecho de haber desabastecido terca, ostentosa, criminalmente los hospitales de sus elementos esenciales –plantas de oxígeno, camas UCI, respiradores, equipos de protección para médicos y enfermeros, etc.- aparte de dejar desprovista a la ciudadanía de una vacuna que pudo mitigarle los estragos de la peste que la amenaza, es razón más que suficiente para que la incalificable Fiscal de la Nación Zoraida Avalos –por más amistad, lealtad o lo que fuese mantenga con este miserable Martín Vizcarra- abra investigación contra este abyecto ex mandatario por abandono de su función, con lo cual ha provocado la muerte de miles de peruanos. Si además de todo, aparece el escándalo de las vacunas –cuidado que Vizcarra no sólo NO compró una sola dosis hasta noviembre 2020, pese a que en abril había dicho que sería el primer país sudamericano en iniciar el proceso de vacunación a su sociedad; sino que él y su familia se vacunaron solapadamente burlándose de manera alevosa de los 32 millones de peruanos- aquello, amable lector, bastaba para la Fiscal Ávalos imputase a Vizcarra por delito de intento de asesinato agravado, con características de genocidio.

Van Cinco años desde que se destapara el escándalo Odebrecht. Pero no hay un solo peruano ni brasilero imputado, procesado, condenado o encarcelado. Los fiscales Vela y Pérez, engreídos de la Fiscal Ávalos, son los responsables. ¿Sucederá lo mismo con Vizcarra y sus compinches?