Israel ha logrado vacunar el 90 por ciento de su población. El Perú se llega apenas al uno por ciento. ¿Cuál es la diferencia entre el proceder de ambos Estados? Se puede resumir ello en dos palabras: información e inteligencia.
En el Perú se distrajo la atención con eso que se llamó “Ensayos Clínicos”, y que solo trajo ventajas para unos pocos, esos que son llamados ahora “Los Mandiles Blancos de la Jeringa”.
Israel, en cambio, no expuso el cuerpo, la salud o la dignidad de personas, sino más bien ofreció a cambio de tener primero la vacuna, la garantía de que el Estado asuma responsabilidad de los efectos de la vacuna bajo la modalidad de “autorización de emergencia”. Y como oferta inteligente un ensayo en base a confianza: un estudio sobre la efectividad en la aplicación masiva de la vacuna.
En el Perú hubo falta de información: parece que nadie tuvo seriamente en cuenta que las vacunas se venden bajo el esquema de responsabilidad jurídica. Y existen para ello dos modelos: el de la autorización de emergencia, que usaron los EEUU, Gran Bretaña e Israel, en la que el Estado asume la responsabilidad en caso de problemas que surjan en los vacunados, o el de la autorización regular, que optó la Unión Europea, en que es el laboratorio que las produce el que se hace responsable de daños y perjuicios. Esa responsabilidad es difícil que la asuma un privado que compra vacunas.
En toda negociación juega un papel importante también el prestigio de los negociadores. En el Perú, era imposible igualar a Israel. Una ministra mentirosa ocultaba datos, entre otras cosas, que llevó al país a una situación de desprestigio.
El Perú negoció a través de personas con poca experiencia en negociaciones tan complejas. Recién se empezó a enmendar esto con el nombramiento del canciller Wagner y del embajador Luis Chávez, ambos de prestigio internacional por resultados.
En cuanto al asunto de la información, la prensa juega un papel muy importante. Es necesario que la población conozca que la vacuna no es la solución del problema de la crisis sanitaria. No se sabe aún cuánto dura la dosis. Si bien no existen aún estudios definitivos, podemos informarnos más ampliamente, a la vez que nos entretenemos, en el libro Nuestra Constante Lucha, que ya circula en el Perú, y que compara la situación peruana con la de otras partes del mundo.