“Esta semana he tenido quince pacientes de covid que son de nivel económico alto. Todos son jóvenes asintomáticos, pero se preocupan porque pueden contagiar a los vulnerables en sus familias (…) La primera semana de diciembre la incidencia de contagios venía muy fuerte. Calculábamos que a finales de diciembre iba a ser muy alta, lo cual se ha comprobado. Todo indica que el 15 de enero podría volar la cifra, como voló en mayo. Pero (esta vez) respecto al segmento A,B y algo del C (…) En las zonas UVI de las clínicas Anglo Americana, Delgado y San Felipe ya no hay espacio para más pacientes graves de esta pandemia”, comentaba ayer a EXPRESO el médico Antonio Hernández. Sin duda las violentas protestas incitadas por el comunismo para hacerse del poder –como lo conseguirían colocando a un hombre de paja suyo en palacio de gobierno y a una representante del partido comunista en la presidencia del poder Legislativo- son la génesis de este rebrote de la pandemia, fundamentalmente en Lima. Marchas que, temerariamente, fueron alentadas por un oncólogo peruano de apellido Huerta que, por lo visto, funge de sabelotodo pregonando a través de RPP y los demás -medios vendidos al régimen- que concurrir a aquellas marchas violentistas “no implicaba riesgo para los participantes”. Aunque las evidencias dicen lo contrario.

De otro Pilar Mazzetti, ministra de Salud Pública, volvería a la carga sobre el urticante tema de las vacunas contra la covid. Lo hizo para para decir nada. Repitió su ridícula monserga del secretismo. “El Perú tiene acuerdos vinculantes”, ¿Por qué no esclareció que quiso decirnos con “acuerdos vinculantes”? ¿Son contratos a firme, o no lo son? ¡Deje ya de seguir tomándole el pelo al país, señora Mazzetti! Además sostuvo que los acuerdos son “con tres entidades diferentes”, sin revelar cuáles eran, provenientes de qué laboratorios y, sobre todo, ¡cuándo las tendremos disponibles! Otrosí. ¿Recordará la ministra Mazzetti que en agosto, junto al impresentable Vizcarra, ella anunció con bombos y platillos a la ciudadanía que, “a finales de diciembre empezará a vacunarse la población”? ¡Bueno, después recularon para afirmar que “la vacunación empezara a comienzos de 2021” ¡Pero estamos a 28 de diciembre (coincidentemente fecha de Los Inocentes) y permanecemos sin siquiera haber adquirido una pinche vacuna! Es más, en caso alguna vez el epónimo Sagasti, heredero de Vizcarra, se atreviese a adquirir la vacuna, debería saber que la fabricada por Pfizzer exige mantenerse refrigerada a menos 78 grados centígrados. La pregunta sería, ¿acaso este caballero empañuelado habrá adquirido suficientes plantas de súper congelamiento para recibir, congelar y almacenar 32 millones de vacunas? ¿Entenderán Sagasti y su ministra Mazzetti que durante el trámite logístico –embarque, desembarque, transporte terrestre, etc.- los envases conteniendo la vacuna NO deberán ser agitados ni golpeados; que luego de descongelarlos habrá que almacenarlos durante seis u ocho horas en cámaras refrigeradas entre 2 y 8 grados Celsius; y que su reconstitución –porque no viene preparada- demanda sumo cuidado, porque tampoco deberán agitarse los envases?

Inexplicablemente, amable lector, ¡seguimos en nada!