Por: Gastón Soto Vallenas

No deja de ser preocupante el que la Universidad Johns Hopkins ubica al Perú como el país que, en América Latina, encabeza la lista de los que tienen el más alto número de fallecidos por la covid-19, con relación a su población nacional.

Según el Ministerio de Salud, nos acercamos a las 40,000 personas que han muerto por este mal; aunque de acuerdo con las Direcciones Regionales de Salud, los decesos ya suman más de 50,000.

Cifras más, cifras menos, lo cierto es que las estadísticas, correctas o no, nos dejan una alerta que debe ser atendida de inmediato. Pues, no podemos continuar a la expectativa de los mensajes presidenciales y los anuncios de confinamiento social, en las que corresponde a la población cumplir su respectivo rol con responsabilidad.

Con ese mismo criterio de responsabilidad, desde el Poder Ejecutivo se debe actuar planificadamente, de manera tal que los anuncios gubernamentales no se queden únicamente en promesas.

Con marcado entusiasmo se anunció que, para el presente mes de enero, llegaban un millón de vacunas para combatir este virus, lo cual serviría para proteger a por lo menos 500,000 personas del sector más vulnerable.

Estamos a una semana de terminar el mes de enero y aún no se tiene fecha cierta de cuándo llegarán las anunciadas vacunas. Es decir, seguimos en un ambiente de falsa expectativa y, lo peor, de una permanente desinformación.

Con estadísticas nacionales e internacionales, y estudios de especialistas que se dan a conocer al común de la gente y, que al final nadie entiende, no se va a encontrar la solución de cómo atender la lucha contra esta pandemia.
Todo esta información, en cambio, debe servir a la autoridad correspondiente para tomar decisiones adecuadas y con prontitud.

Los ministerios de Salud, Defensa, del Interior y de Relaciones Exteriores, se supone, cuentan con funcionarios especializados en las diferentes áreas que se relacionan con el manejo de este mal. En consecuencia, debemos exigir al presidente de la República y a su consejo de ministros de que no se pierda tiempo de continuar nombrando “comisiones” que únicamente producen un retardo en la toma decisiones.

La población peruana necesita, primero, que se le diga la verdad y luego, saber lo que se está haciendo para combatir el coronavirus y, en especial, la precisión de las acciones que el Ejecutivo va a desarrollar dentro de un cronograma debidamente planificado.

La función principal del Poder Ejecutivo es administrar; en consecuencia, a él le corresponde el de proveer de recursos, medios y condiciones sociales a la comunidad a fin de que ésta pueda satisfacer sus necesidades que, recordemos, hoy por hoy, son muchas y muy variadas.

La salud, la seguridad, la estabilidad económica son, entre otros, problemas de nuestro diario vivir.

Es responsabilidad del actual gobierno sacarnos de los rankings negativos de Latinoamérica y del mundo, como el ya señalado, y que se suma a ello el de ser considerado el Perú como el país que peor ha manejado su sistema económico en esta pandemia.