No hemos tenido otro presidente, que se recuerde, que a solo cuatro meses de haber asumido el mando se haya envuelto en escándalos que se suceden uno tras otro, propiciados por él o por sus ministros y colaboradores más cercanos.

Si alguien se pregunta qué de positivo para el país puede exhibir el mandatario en estos sus primeros meses en palacio, seguramente será muy difícil precisar, salvo lo que se viene logrando en la lucha contra la pandemia de salud, por la población vacunada, pero si la pregunta se refiere a los desaciertos del presidente estos saltan a la vista.

El martes que viene, el Pleno del congreso de la República procederá a interpelar al ministro de Educación, Carlos Gallardo, cuestionado por las irregularidades durante la aplicación del examen de nombramiento docente, así como por sus presuntas vinculaciones con grupos radicales del magisterio, vinculados al Movadef. El ministro deberá responder a un pliego interpelatorio, que contiene diez preguntas.

La moción aprobada refiere que, para la aplicación de la Prueba Única Nacional, el pasado 13 de noviembre, diversos medios, sobre todo los digitales, informaron que el cuestionario y su respectiva solución fueron filtrados horas antes de que se tome el examen, desnaturalizando la seriedad y rigor del evento y que luego de ello, el ministerio sólo emitiera un comunicado dando cuenta de estas denuncias e indicando que el Instituto Nacional de Estadística e Informática era el encargado de la impresión, traslado, aplicación y confidencialidad de la prueba.

Los congresistas que promueven la interpelación, sin embargo, no se dieron por satisfechos y señalaron que “resulta indispensable que el ministro de Educación exponga ante el Congreso el alcance y magnitud de las filtraciones y la trascendencia de estos”, a lo que el ministro respondió, en una emisora nacional, que se trata de una conducta obstruccionista al gobierno. “Si esta polvareda, donde hay intereses de sectores obstruccionistas, continúa, y si mi presencia afecta al Gobierno, yo no tengo ningún inconveniente en dar un paso al costado”, señaló

Por otro lado, y quizás sea lo más importante que se vea, el próximo martes el Pleno del congreso también pondrá a debate el pedido de vacancia contra el presidente Pedro Castillo por impedimento moral permanente. Presentado, inicialmente, sólo con 28 votos, lo suficiente para este cometido, se necesitará de 52 votos para ser admitido a debate y si ello ocurre, la presidencia del congreso deberá fijar día y hora para que el mandatario pueda concurrir al Pleno para defenderse. Si él no concurre, deberá hacerlo su abogador defensor.

El presidente Castillo sí que ha hecho todos los méritos para provocar que el congreso de la República, en mérito a sus atribuciones constitucionales, pueda iniciar el proceso de vacancia, aun cuando se estima, que para lograr este cometido no se cuenta, de momento, con los 87 votos que se exige en estos casos.

Como ejemplo de esa voluntad suicida, tenemos la denuncia que puso al descubierto el programa Cuarto Poder de las andanzas nocturnas y semiclandestinas del mandatario en su casa de Breña y que tuvo los efectos de un coche-bomba de la que no sale aún de su asombro la opinión pública.

Visitas de ministros, funcionarios del Estado, lobistas, gestores de intereses privados a la media noche y en horas de la madrugada, protegidos, sigilosamente, por las sombras de la noche, empezando por el propio presidente Castillo que cambió su habitual sobrero de paja por un gorrito y una casaca informal, sirvieron para toda suerte de suspicacias que no fueron, dicho sea de paso, satisfactoriamente explicadas por el presidente en su mensaje a la nación.

Todo ello ha ido abonando, en estos días, para empujar a muchos indecisos en el congreso a que puedan tomar partido por una vacancia que, inicialmente, se veía muy remota.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.