La vacancia del presidente Vizcarra finalmente no prosperó; no solo porque por su cercanía con el Perú profundo mantenía 57% en las encuestas frente a 24% que tenía el Congreso, pero sobre todo por su consecuencia elementalmente patriótica al impedir los proyectos Tía María y Conga y manteniendo fuera del país a la masa de 49 transnacionales que todavía pugnan por ingresar.

Es victoria del Perú profundo porque ha impedido al acciopopulista Manuel Merino, presidente del Congreso, asumir la presidencia de la República; pues él no califica, por ejemplo por su procacidad al haber amparado al congresista Pérez que injurió al Presidente en el plenario del Congreso y no exigir que se retire la injuria como exige su Reglamento y también por su desesperación por la presidencia tocando la puerta de los cuarteles. Lo más escandaloso ha sido la causal pretextada, prácticamente chismes domésticos de Palacio y una suma de 174 mil soles, existiendo corrupciones de miles de millones de dólares y/o soles, como las deudas de las transnacionales a Sunat que actualmente están siendo vistas en el TC.

¿Qué estaría pasando ahora si Merino hubiese resultado presidente? Estaría forzando la ejecución de los proyectos Tía María y Conga causando violencia sangrienta. Oficialidad y tropa no aceptarían matar a sus hermanos.
No habría elecciones en el 2021 ni nuevo Presidente el 28 de julio.

La ONU no aceptaría golpes de Estado y menos las grandes potencias de Europa y Asia. Perderíamos soberanía y nuestra Fuerza Armada sería remplazada por cascos azules.

Con Vizcarra mantenemos tranquilidad social y política. El virus corre por su cuenta.
El Perú profundo hace respetar el axioma político de que “con la oposición de la población y con sangre no hay minería”.

Habrá elecciones en Abril/2021y nuevo Presidente el 28 de julio.

En esta época de coronavirus, el camino es la negociación y pequeños avances como la abstención del Perú a la elección del 1er norteamericano presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y probablemente a gestión de Arequipa se prohíba a Chile instalar su fábrica de cemento en Matarani y el desarrollo del proyecto chileno Mina Justa mediante la dación de una ley; respuesta a la ley chilena que prohíbe a peruanos y bolivianos hacer empresa a 300 km de su frontera. La Constitución peruana lo permite. Prohibir a chilenos hacer empresa a 600 km y vender, requisar y prohibir la venta de vinos chilenos en Perú, así como ellos hacen con nuestro pisco.

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