Los efectos de la pandemia se vive no sólo en la economía que ha sufrido un desplome, en la salud cuyos indicadores de muerte siguen siendo preocupantes, en la educación que ha sido fuertemente impactada a lo largo del año, sino también en la violencia contra la mujer cuyos casos han registrado altos índices de agresiones en su más variada manifestación. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas aumentaron, durante la pandemia, en los propios hogares de las víctimas, siendo el Perú uno de los países con un mayor porcentaje de feminicidios, aun cuando este organismo reconoce que “el Estado peruano está liderando importantes esfuerzos para frenar esta violencia doméstica durante la crisis sanitaria”.

“El aislamiento que hemos vivido desde marzo de 2020 a causa del Covid-19, no solo ha afectado fuertemente la economía del mundo. La realidad es que las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes que viven en espacios vulnerables, se han visto obligadas a pasar más tiempo junto a sus agresores. Esta situación ha desencadenado un aumento en las estadísticas de violencia contra la mujer en el Perú”, señala el PNUD. Este organismo reveló, al mismo tiempo, que “en el último año, y antes de la pandemia, 243 millones de mujeres y niñas del mundo sufrieron violencia física o sexual por parte de la pareja o de miembros de su familia. La mayoría de estos casos se dieron en relación a la violencia doméstica, caso que no está muy alejado de la realidad que nuestras mujeres y niñas viven actualmente en el Perú”.

Durante la pandemia la violencia contra la mujer, sea física, emocional o acoso han registrado un aumento considerable a juzgar por el Observatorio de organismos serios como la defensoría del Pueblo, el Ministerio Público o la Policía Nacional. Es una realidad evidente, pese al esfuerzo que suelen realizar los organismos competentes para enfrentar esta situación. No obstante existir la Ley N° 30364, para prevenir, erradicar y sancionar toda forma de violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar, y su respectivo reglamento, persiste una alta incidencia de violencia contra las mujeres en el Perú. Ello se ha visto exacerbada durante la pandemia.

En el portal del Poder Judicial se dice que las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “revelan que una de cada tres mujeres en América Latina sufre de violencia familiar. Una cruda realidad que alcanza a nuestro país y que no es ajena al Poder Judicial”. Por ello, en marzo del año pasado se inauguró en este poder del estado, el primer

“Módulo Judicial Integrado en Violencia Contra la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar”, cuando entonces la actual titular del PJ, Elvia Barrios, presidía la Comisión de Justicia de Género. Dicho módulo tenía previsto, desde su creación, atender a una población de un millón 900 mil personas repartidas en los distritos Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo, Lurín, Chorrillos, Punta Hermosa, San Bartolo y otros balnearios de la circunscripción judicial de Lima Sur. Se trató de un caso inédito en el que en un solo espacio se unificó a todas las áreas que intervienen en materia de violencia de género y familia, con presencia de jueces, policías, psicólogos y asistentes sociales.

A su vez, la Defensoría del Pueblo considera que en nuestro país “las mujeres deben enfrentar diversas barreras que limitan el ejercicio sus derechos”. Y el Ministerio de la Mujer, por su parte, aseguró “que los casos más concurrentes durante la pandemia fueron los de violencia física, ya que debido al confinamiento la convivencia generó alto estrés entre las parejas. Esta es la realidad que debemos enfrentar en la actualidad, puesto que el problema de la violencia contra la mujer es algo que nos compete a todos y que no debe ser ajeno a nadie.