Los diálogos, confabulaciones y acuerdos de callejón que alentó el Presidente de facto Vizcarra, con su entorno más ínfimo en Palacio de Gobierno han confirmado el ínfimo nivel moral que tiene. Lo que lo deslegitima, y un gobernante sin legitimidad no puede ni debe continuar en el cargo que ocupa. Es indigno de conducir nuestros destinos.

El sociólogo alemán Jürgen Habermas dice: “el poder solo es legítimo cuando emana del pueblo y se basa en su consentimiento”. Y ese pueblo se ha enterado con estupor, cómo el Presidente y dos de sus secretarias (¡increíble!) se enfrascaron en una discusión concupiscente de la más baja estofa. Los audios comprueban fehacientemente que Vizcarra es un mentiroso contumaz.

Todo este escándalo político se consiguió en las investigaciones que inició el Congreso sobre las delictivas contrataciones que se hicieron al bufón Richard Cisneros conocido con el alias “Richard Swing”. Ahora sabemos que es íntimo amigo de Vizcarra. Qué tal nivel de amistades que tiene el Presidente. Un payaso visitándolo en Palacio. Hecho ya reconocido por el Presidente.

Por motivos que pronto sabremos, al mismo tiempo se desataban los celos mutuos de sus dos secretarias. Al más puro pleito de callejón. Desde junio de este año, se estaban sacando los ojos ante la pasiva permisividad del Presidente. ¿Todo esto no es inmoral? ¿No es el propio Presidente el que nos ha mentido de las narices en esta crisis? ¿Qué son o qué saben sus “secretarias” para tener la desfachatez de “cuadrarlo”?

No sabemos en qué terminará este culebrón. Pero el Presidente está apelando a todas sus artimañas, chantajes, chuponeos y prebendas para liberarse del bochornoso acto de concurrir al Congreso para ejercer su defensa.

Y claro, la prensa prostituida, ha salido en banda a defender lo indefendible. A denostar del mensajero, el congresista Édgar Alarcón que divulgó los videos, y minimizar los nauseabundos diálogos, con el estúpido argumento que en tiempos de Pandemia y crisis económica, divulgarlos es una forma de desestabilizar el Gobierno.

¿Acaso no fue Vizcarra, el que con su conducta delictiva, propició este tsunami? O sea, que tenemos que hacernos los cojudos y mirar a otro lado. Y que el Presidente, una vez más, cometa una fechoría y no le pase nada.
Se dice que la lucha contra la pandemia que conduce el incapaz gobernante y la reactivación económica serían afectados. Por Dios, ¿podríamos estar peor? En ambos esfuerzos este Gobierno ha fracasado. Estamos en el fondo. Internacionalmente somos los peores. Y si sigue Vizcarra, no saldremos del hoyo profundo en el que estamos.

La prensa mermelera dice que la “incapacidad moral” no está probada. Nueva estupidez. Solo los delitos necesitan ser probados. La incapacidad moral es un tema eminentemente político. Y el propio Presidente ha reconocido su participación en los audios, y que sus secretarias se estaban agarrando de las mechas, y que el bufón Richard “Swing” era su gran amigo, tanto que autorizaba su ingreso a Palacio con su celular. Violando flagrantemente las normas de seguridad.

Vizcarra ha convertido al país en una republiqueta. Estamos gobernados por una mafia de delincuentes como dijo el exlegislador Mauricio Mulder con toda razón. ¿Es conveniente para el país que esa gavilla siga detentando el poder sin ninguna legitimidad?

Los audios también han revelado lo que todos sospechábamos: que Vizcarra tiene capturados (ya se sabían las razones) al Ministerio Público y jueces del Poder Judicial. Así lo ha dicho su secretaria Karem Roca. Esto explica la declaración simplona, de la “secuestrada” Keiko Fujimori, la que sabe que si apoya la vacancia, se irá a la cárcel. Qué tal falta de coraje. Con voz lastimera, pide no vacarlo; ¡qué vergüenza!

Diremos finalmente que este es un Gobierno de ineptos, mediocres y sobones. Basta escuchar al premier Walter Martos para darnos cuenta de que sin neuronas se puede llegar lejos, con tal de ser servil.

Por estas razones, Vizcarra es indigno de seguir dirigiendo los destinos del país. Perdió toda su legitimidad por mentiroso y confabulador, y con dos secretarias de quinta. ¡Qué vergüenza nacional e internacional! Esa es nuestra opinión.

Esa es mi opinión, en uso de las facultades que otorga la Constitución a todos los ciudadanos (Artículo 2°, Inciso 4).

Marco Antonio Arrunátegui Cevallos