Lo que está pasando en el Perú es trágico. ¿Estaremos construyendo un futuro distópico? Creo que ni siquiera sabemos dónde estamos ni tampoco a dónde vamos, lo único cierto es que somos el país de Latinoamérica con el peor manejo de la pandemia y la economía y, con un inmenso riesgo de involución democrática.

Es un gobierno de perdedores que solo improvisa y se agita para ganar tiempo. Creen que solo con el esfuerzo se va a combatir la enfermedad cuando de lo que se trata es de lograr RESULTADOS. El dinero no es excusa, hay como nunca, han recibido una caja fiscal muy generosa. Deberían inundar el país de mascarillas, respiradores, plantas de oxígeno que tienen al lado, en Argentina, hospitales de campaña, contratar médicos e intensivistas de países donde el Covid-19 haya sido enfrentado satisfactoriamente y tecnología de primera línea. Todo se puede comprar. Es desgastante escucharlos hablar y prometer sin que se logre ejecución. El único proyecto exitoso de Vizcarra ha sido seguir al frente del país, cueste lo que cueste en asesores, publicidad y encuestas. Vale decir, trabajamos para mantenerlo en el poder. Gran cultor del método Ollendorf: “pregunta lo que quieras que yo te contesto lo que me viene en gana” y campeón de las evasivas y de los discursitos copiados: “Nos alejamos ahora para abrazarnos después”, nos dijo cuando anunció el confinamiento a mediados de marzo, misma frase pronunciada por Primer Ministro Giuseppe Conte, días antes en Italia.

Le tengo mucho respeto al exministro Carlos Oliva, sin embargo, me sorprendieron sus declaraciones al diario Correo el pasado domingo. (…) Todo el rebote de la economía depende de la pandemia. Lo bueno de todo esto es que no afectó el capital de la economía. Cuando hay un terremoto o un Niño se afectan carreteras, puentes, que hace mas difícil salir. Esta crisis nos esta dejando intacta la capacidad de crecer.” Discrepo absolutamente, no son situaciones comparables. Una tragedia natural es focalizada y efectivamente destruye infraestructura y tiene costo en vidas humanas pero permanece todo un país productivo de respaldo. En teoría, una buena gestión del Ejecutivo de turno debería estar en capacidad de solucionarlo con cierta rapidez.
Esta crisis ha afectado y debilitado a todo el Perú, lo único que quedará en pie serán los negocios con amplias espaldas financieras que podrán resistir el desangre. Muchísimos pequeños y medianos empresarios se extinguirán, el golpe es inmisericorde. Posiblemente hacia fines de año se dará un fuerte incremento en el número de quiebras, cuando vayan perdiendo efecto las medidas de apoyo financiero y jurídico. El salvataje no es eterno. Los datos del desempleo son más alarmantes que nunca, la debilidad de los negocios se respira en la calle, la zozobra de las empresas las contemplamos en sus balances, aunque no faltan aquellas que aprovechan para limpiar la casa y victimizarse.

Confieso que las elecciones del 2021 me dan cierto pánico y culpo primordialmente a la capacidad de los medios para crear voluntariamente nuevas estrellas en la vida política, alterando el curso tradicional de los procesos políticos. Qué candidatos nos esperarán…