Denunciábamos días atrás que, clausurado el Congreso, el gobierno golpista se quedó sin el tonto del barrio a quien echarle la culpa de sus incapacidades y engañifas. Hasta que la semana pasada, el fiscal Domingo Pérez -partenaire del mandatario Vizcarra- le tendiera la mesa a su jefecito sirviéndole de postre la cabeza del empresariado. Desde entonces Vizcarra viene arremetiendo contra los empresarios, a quienes ha convertido en la versión presente del enemigo público number one. Consecuentemente, situados en la mira de Palacio para someterlos a su cámara de tortura instalada en la Fiscalía de la Nación. Recuerde si no, amable lector, que ayer nomás el fiscal Pérez citó a “declarar” a un segundo grupo de empresarios.

Eso del “Parlamento obstruccionista” sirvió tremendamente a Vizcarra. Envalentonado por una prensa corrupta, traidora y canallesca, el mandatario accidental endosaría al Congreso Nacional su magna inutilidad, culpándolo de todo lo malo que ocurría. Hasta que inconstitucionalmente decidiera clausurar el Legislativo. Entonces se quedó sin argumentos para continuar imputándole sus necedades como gobernante. Ahora, sin embargo, esa perita en dulce servida por el fiscal Pérez le ha abierto nuevos aires al mandatario accesitario para, en adelante, enrostrarle sus ineptitudes al empresariado.

Ayer, por ejemplo, aparecieron publicados los índices de inversión presupuestal hasta el mes once, 2019. Las cifras no pueden ser más aciagas. Solamente en Educación –columna vertebral de todo país- la ministra Flor Pablo, activista en ideología de género y promotora de enseñarle pornografía a la niñez, ha invertido menos de la mitad de los S/ 4,200 millones que dispone para reimplementar la infame infraestructura escolar que exhibe el Perú. Es más, Vizcarra prometió inaugurar 1,000 escuelas este año. ¡No llegará ni a la mitad del compromiso! Otra patraña. Qué importará. Porque sus falacias las envuelve con un discursete incendiario que endilga al enemigo público número uno de turno. Entelequia que inventa Vizcarra -según al momento- para trasladar sus culpas e incompetencias. Acabamos de verlo en esa tontería en la que han convertido al CADE, adonde ahora acuden únicamente algunas decenas de menesterosos -que se hacen llamar empresarios- prestos a sobar al jefe de Estado de turno. Claramente ocurrió así la víspera que Vizcarra iniciase su cruzada antiempresarial, que ha puesto en peligro la estabilidad de este sector primordial para el progreso nacional.

En efecto, Vizcarra arremetió ostensiblemente contra el empresariado, lanzándole esta filípica a sus representantes sentaditos en el campamento de CADE: “En esta última semana hemos sido testigos de una serie de hechos que han mostrado a las claras el tipo de vínculo que ha existido durante décadas entre la política y las empresas. No tapemos el sol con un dedo y entendamos, de una vez por todas, que no se ha actuado de la manera correcta. No podemos mercantilizar la política si se pretende desarrollar una verdadera economía de mercado para todos.” Y estos hueleguisos, fungiendo de empresarios -incluidas las presidentes de CADE 2019 y de Confiep- estallaron en sonoros aplausos. Cuando menos, ¡ninguno protestó! Semejante acobardamiento del empresariado ha fortalecido al golpista Vizcarra.