La única manera de frenar la escalada del Covid en el país es apelando a la ciencia. Y la experiencia enseña que solamente las pruebas moleculares ofrecen la probabilidad para contener los altísimos índices de contagio y muerte que muestra nuestra realidad. Pero no sólo se trata de realizar las pruebas para establecer las dimensiones de esta pandemia en nuestro país, sino de utilizar aquella data para aplicarla en un programa conocido, que consiste en mapear a los familiares contagiados así como a su entorno y volcar esa estadística en un plan de seguimiento y control a efectos de confinar a los infectados en sus viviendas y/o en centros de atención como el instalado en las Torres Panamericanas. Tarea que podría ser encomendada a la Sanidad de las FFAA. Existe ya experiencia conocida sobre esta estrategia. Lo que necesitamos, por enésima vez lo repetimos, es adquirir suficiente cantidad de pruebas moleculares –¡no rápidas!– y los equipos para procesarlas. El infausto ex ministro trotskista Zamora alegaba que el costo de aquello era excesivo. Por cierto, lo respaldaba el nefasto presidente Vizcarra. Se estima que podría bordear unos cien millones de soles. De por sí, sólo un grano de arena dentro de los US$ 36,000 millones de los que ha dispuesto este gobierno para atender la pandemia de marras. Pero hay un índice más preciso para medir si se trata o no de un costo elevado. Contrastemos ese presupuesto con otro que sirva también para prevenir la expansión viral.

Uno es el despilfarro en publicidad y consultorías del gobierno. Dos partidas presupuestarias que cada año medran no menos de tres mil millones de soles de nuestros impuestos, dirigidas tan sólo a subvencionar a la prensa oficialista y a comprar opiniones mercantilistas de asesores palaciegos que elaboran informes y dictámenes para permitirle al gobierno eludir las normas a su antojo. Pero hay más. Apenas empezó a formarse conciencia nacional sobre el estrepitoso fracaso de Vizcarra para contener el avance del Covid-19, El Comercio y demás integrantes de la prensa corrompida irrumpieron en el escenario para exigirle a régimen la alícuota mensual por seguir apoyándolo. Más aún, el fin de semana el pesado papelote publicó un ultimátum –“Se viene una campaña”–, conminando al gobierno a que haga publicidad para informar al poblador que “no se reúna con familiares, utilice mascarilla, guarde la distancia social y no salga de su hogar los domingo”.

El martes aparecía una encuesta –elaborada para El Comercio– señalando que la mayoría ciudadana demanda que “el gobierno haga una campaña para explicar a la gente las obligaciones que debe seguir en la lucha contra el Covid-19”. Vizcarra acusó recibo del contundente apercibimiento. El gobierno hará una “campaña educativa” –dizque a consecuencia de la desgracia ocurrida en una discoteca– malversando otros S/ 125 millones. Recursos fresquecitos para continuar comprándole informaciones y opiniones al cartel mediático –camino a la quiebra– que paga el pueblo para levantar la alicaída imagen de Vizcarra.

¿Cómo hay S/125 millones para publicidad, pero no hay fondos para comprar oxígeno, respiradores, pruebas moleculares, etc.?