En febrero último, el Grupo de Puebla –que agrupa a todos los partidos comunistas y socialistas latinoamericanos– acordó relanzar su proyecto de comunizar Latinoamérica. Para ello concertó reimpulsar su estrategia de imponer un modelo socialista para toda la región. Según un sesudo análisis del Manifiesto Progresista que publica el periódico español La Gaceta de la Iberosfera, la agrupación asimismo concordó una integración regional para instituir lo que llama la Unión de Repúblicas Socialistas del Sur (URSS), y simultáneamente fomentar la ideología de género, el ecologismo, indigenismo, etc. Asimismo, una de sus metas estriba en destruir la teoría de familia, particularmente “la cultura judeo-cristiana occidental”. La novedad, esta vez, estaría en que a aquellas tareas agrega las de “manipular con fines políticos la pandemia Covid y desatar una guerra jurídica o lawfare para victimizarse a sí mismos y criminalizar al opositor.” Para ello, propone reinstituir el “rol activo y protagónico del Estado; eliminar restricciones a la propiedad intelectual; asumir la salud como bien público global; propiciar mayor control público y menor mercado; fomentar la acción colectiva con mucho menos mercado; subsidiar a 82 millones de latinoamericanos mediante la ´renta básica solidaria’ y crear impuestos directos a los ingresos y el patrimonio”.

Sin duda, la calamitosa gestión de gobiernos latinoamericanos, dizque democráticos, en torno a manejar la pandemia Covid –como el caso Vizcarra– constituye la gran razón de ser del capítulo “manipular la pandemia con fines políticos y desatar una guerra jurídica o lawfare”. La sola idea de “manipular la pandemia”, tiene un propósito: salvar a los jefes de gobiernos socialistas de su grave irresponsabilidad. Incluso por casos de corrupción. Como ha ocurrido acá, con el tráfico de vacunas para negociar apoyos políticos al vizcarrismo. Siguiendo el hilo de los acuerdos del Grupo de Puebla, había que salvar a los gobernantes socialistas (y afines) del mal manejo de la pandemia, “pese a que sus yerros y corruptelas estaban bien documentados, como en el caso Lava Jato”. Pero la intuición de La Gaceta va más allá. De lo que se trata acá (la victimización de la izquierda) es de fantasear una “persecución política a través de una nueva fórmula de golpe de Estado (…) sin apelar a los mandos militares. Más bien, recortándole funciones a los congresos y violando los derechos de los opositores, desatando la represión generalizada y la intimidación por medios de prensa y redes sociales.” Precisa descripción del régimen Vizcarra.

Resumamos. El Grupo de Puebla es una fabricación del comunismo latinoamericano vía Cuba, Brasil, México y Venezuela. La caída por corrupto de Lula quebró la hegemonía que alcanzó el comunismo en Latinoamérica hasta 2018. Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador ya estaban en manos de regímenes chavistas. Perú y Chile iban rumbo a lo mismo. Acá viene lo sospechoso. ¡La llegada al poder de Vizcarra coincide con las ideas del Grupo de Puebla! Vizcarra conspiró contra Kuczynski; dio el golpe disolviedo el Parlamento, y gestionó la pandemia infamemente, no adquiriendo vacunas, oxígeno, respiradores, camas UCI, encajando precisamente con las metas del comunismo sudaca.