El sálvese-quien-pueda en que andamos es porque los peruanos votaron con los pies, llevados de las narices por miserables como Vizcarra y aquella prensa prostituida que lo empoderó –La República, RPP, El Comercio, los canales 2,4,5,7,8,9- elevándolo al rango de “mejor presidente de la historia”. Esta prensa abyecta supo que Vizcarra era una basura como mandatario.

Además, que estaba imputado por la Fiscalía acusado de corrupto. Incluso la prensa prostituta conoció su estilo criminal. Se enteró a través de las cintas magnetofónicas que registran hediondas grabaciones en las que Vizcarra exhibe su delincuencial interferencia a la Justicia, ordenándole a sus súbditos eliminar pruebas y registros. Las conversaciones revelan, además, un suspicaz vínculo entre el abyecto Vizcarra y un mequetrefe apodado “Richard Swing”.

Sin embargo contra viento y marea el pervertido consorcio mediático insistió en apoyarlo, engañando adrede a su público oyente, televidente y lector. Hubo una razón poderosa. Con ello se aseguró un multimillonario financiamiento -¡publicidad con fondos públicos!- aprobado por Vizcarra como contraparte al incondicional respaldo mediático.

Es más. Esa misma prensa prostituta rechazó frenéticamente la vacancia de Vizcarra y también orquestó una extraordinaria campaña mediática para promocionar sanguinarias marchas callejeras de protesta. ¡Cómo no recordar al gerente del Banco de Crédito y a su par de Alicorp, desfilando durante días seguidos portando carteles con arengas como “Este Congreso no me representa”, “Que vuelva Vizcarra”, etc. Además, Sagasti ya estaba conspirando para suceder a Viczarra y ambos acusaban al Congreso de golpista para exacerbar a la poblada. ¡Hasta que obtuvieron su muertito! Fueron dos, en realidad. Ambos finalmente hicieron renunciar el presidente constitucional Manuel Merino.

En simultáneo la prensa envilecida silenció el fraude electoral que sospechosamente el JNE se resistió a investigar, a sabiendas de que su directiva estaba incompleta; el presidente ejercía doble voto, e ideológicamente era comunista como el candidato Castillo. Aparte de ello, la oposición entregó detallada información sobre el fraude. Resumiendo, la prensa prostituta es cul-pa-ble de que el comunismo, aliado con sendero, hoy gobierne nuestra nación.

Pero Vizcarra continúa protegido por la prensa prostituta. Le esconde sus trapisondas alrededor de Chinchero, gobernación moqueguana y presidencia de la República. Y finalmente, le encubre aquellos 207,000 muertos por Covid que, hasta ayer, registra el Perú, víctimas del premeditado abandono de Vizcarra al oponerse a comprar pruebas moleculares, respiradores, camas UCI, plantas de oxígeno, etc., en cantidad suficiente para atender el desastre sanitario más grande de nuestra historia.

Ahí no quedaba el magnicidio perpetrado por Vizcarra. Según el portal internacional Worldmeter, el Perú registra como índice 5,957 muertos por cada millón de habitantes; lejos el más alto del planeta.

Nos sigue Bosnia Herzegovina, con 3,479; y en onceavo lugar, Argentina con 2,532. Una vergüenza mundial. Pero, sobre todo, una conmovedora desgracia a nivel nacional. Aunque ahí sigue Vizcarra pretendiendo obligar al JNE y al poder Judicial a que le incorporen como congresista de la República, pese a haber trampeado al JNE entregándole información falsa (otro crimen más). ¡Y la prensa prostituta, si bien ya no le aplaude, guarda silencio cómplice!

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