Cada tres minutos muere un peruano por causas vinculadas a la covid-19 y a la pésima gestión del Gobierno. El país de luto y destrozado por Vizcarra y Sagasti, es ejemplo de la banalidad izquierdista, su legendaria incompetencia y su extraño sentido de justicia e igualdad.

No se permitió a los privados colaborar con la inmunización porque “No queremos que los que tienen plata se vacunen y los pobres, no” dijo estúpidamente Sagasti. Su lógica pro-pobre hizo que los adinerados viajasen para vacunarse y quienes podían aquí pagar por sus dosis Pfizer la recibiesen gratis por ser mayores de 80 años. Y resulta que quienes más años viven son, mayoritariamente, personas de buena situación económica por razones evidentes: chequeos rutinarios, acceso a medicina de calidad, alimentación adecuada, hogares cómodos y ventilados.

Más de cien mil peruanos han muerto por la camisa de fuerza roja, por eso todo candidato afín a ese pensamiento resulta peligroso para el futuro de todos. Nada se resolverá estatizando, expropiando tierras ni nacionalizando empresas. Todo rojo tendrá prejuicios contra lo que no provenga de la órbita comunista, incluidas vacunas y tratamientos y, valgan verdades, no hay país de izquierdas cuyo pueblo haya prosperado (sólo las cúpulas partidarias) ni eliminado la corrupción sino todo lo contrario. Hoy nos jugamos el futuro en un contexto nacional e internacional complejo. Quien asuma la presidencia tras la segunda vuelta se enfrentará a una pandemia desbocada por la inoperancia y corrupción de Vizcarra y Sagasti; y a una economía colapsada. ¿Por qué no se usaron protocolos de tratamiento exitosos en otros países, por qué encierros empobrecedores?

Japón con una población cercana a los 126’500,000 habitantes (cuatro veces la peruana) a finales de febrero 2021 contaba con 7,562 fallecimientos por la covid, desde el inicio de la pandemia. Japón utiliza un antiguo antiviral, el avifavir, que ya ha empezado a usarse en Rusia y es utilizado con éxito en República Dominicana, con una población cercana a los once millones y donde los fallecidos por la pandemia suman apenas 3,369 personas. La prensa, los malos profesionales médicos vendidos a la Big Pharma dicen que no hay resultados “concluyentes”. Lo mismo hacen con la ivermectina, la hidroxicloroquina, la plitidepsina (anticancerígeno, usado contra el coronavirus en Australia), y la lista es larga.

Voten por quien abra los negocios, por quien despierte el espíritu emprendedor y levante los ánimos en estos tiempos de miedo y dolor. Vamos por quien construya, tienda puentes, haya demostrado templanza de carácter, tenga una verdadera vocación de servicio y un buen equipo para lograrlo. Apuesten por quien no se cierre a las múltiples posibilidades para curar al maldito virus salido de un laboratorio comunista.

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