Pasaron las fiestas con su más y su menos y la afición se prepara a degustar otra temporada, acaso matizada por la ilusión de poder ver en marzo a una bicolor que sigue mejorando su nivel. Para jugar mejor cada partido no necesito mirar la tabla, me basta con trabajar con la seriedad debida.

En lo que toca a los clubes, alguna prensa se ha escandalizado por los montos de las transferencias que, dicen, rompen el mercado. No entiendo. El fútbol da plata. Bastante plata. De lo contrario no se acercarían a él tantos sinvergüenzas.

Ese es el verdadero problema. Pero si todo el dinero circulase sobre la mesa estaríamos en otro mundo. Si los administradores temporales se preocupasen por generar recursos y por reventarlos todos sin paga la
deuda vieja otro gallo cantaría.

En fin. Ya rodará la de cuero para embobarnos a todos y hacernos vivir la ilusión de felicidad aunque sea por noventa minutos. Pero falta coherencia. Tantos años haciéndonos creer que Burga era el culpable de todo y que apenas se fuera todo iba a mejorar… para haber cerrado en 2016 el peor torneo imaginable. La actual dirigencia dice que el futuro está en las divisiones menores, pero seguimos con cinco extranjeros
por equipo. Seguimos cerrándoles ochenta plazas cada semana a los jugadores jóvenes.

Da lástima ver a jugadores como Farfán o Reyna amagando con volver a Alianza Lima y, en el fondo, pasando los Reyes Magos sin haber encontrado equipo todavía. Pero así estamos. ¿Podrá uno ilusionarse así nomás con la Libertadores? ¿Dará fruto el retorno a Cristal de “Chemo” del Solar, alguien que cuando lo encaré en público solo pudo contestar que él nunca se iba a morir de hambre? Por lo menos parece estar en lo suyo.Pasaron las fiestas con su más y su menos y la afición se prepara a degustar otra temporada, acaso matizada por la ilusión de poder ver en marzo a una bicolor que sigue mejorando su nivel. Para jugar mejor cada partido no necesito mirar la tabla, me basta con trabajar con la seriedad debida.

En lo que toca a los clubes, alguna prensa se ha escandalizado por los montos de las transferencias que, dicen, rompen el mercado. No entiendo. El fútbol da plata. Bastante plata. De lo contrario no se acercarían a él tantos sinvergüenzas. Ese es el verdadero problema. Pero si todo el dinero circulase sobre la mesa estaríamos en otro mundo. Si los administradores temporales se preocupasen por generar recursos y por reventarlos todos sin paga la deuda vieja otro gallo cantaría.

En fin. Ya rodará la de cuero para embobarnos a todos y hacernos vivir la ilusión de felicidad aunque sea por noventa minutos. Pero falta coherencia. Tantos años haciéndonos creer que Burga era el culpable de todo y que apenas se fuera todo iba a mejorar… para haber cerrado en 2016 el peor torneo imaginable. La actual dirigencia dice que el futuro está en las divisiones menores, pero seguimos con cinco extranjeros
por equipo. Seguimos cerrándoles ochenta plazas cada semana a los jugadores jóvenes.

Da lástima ver a jugadores como Farfán o Reyna amagando con volver a Alianza Lima y, en el fondo, pasando los Reyes Magos sin haber encontrado equipo todavía. Pero así estamos. ¿Podrá uno ilusionarse así nomás con la Libertadores? ¿Dará fruto el retorno a Cristal de “Chemo” del Solar, alguien que cuando lo encaré en público solo pudo contestar que él nunca se iba a morir de hambre? Por lo menos parece estar en lo suyo.