Walter Ríos Montalvo

Walter Ríos Montalvo

Columnista Invitado III

Acerca de Walter Ríos Montalvo:





¿CLÁUSULAS ABUSIVAS O LIBERTAD EMPRESARIAL?

Gran controversia generó en los últimos días la emisión de sendas resoluciones administrativas por parte de la Sala Especializada en Protección al Consumidor de Indecopi. En síntesis, estas decisiones prohíben a Cineplanet y Cinemark obstruir el paso a las salas de cine con la confitería adquirida (o preparada por nosotros mismos) en ambientes externos a sus establecimientos; asimismo, el consumidor puede ingresar comestibles de características similares a las ofrecidas por aquellas cadenas de cine.

La decisión ha recibido una lluvia de críticas, pero también de aplausos por parte de muchos usuarios que en algún momento de sus vidas se han cruzado con la amarga experiencia de tener que dejar, regalar, o botar al tacho de desperdicios, los dulces adquiridos en bodegas a precios más módicos antes de iniciar la proyección del film.

Por un lado, especialistas señalan que, en ejercicio de la libertad de empresa, de comercio y de industria, Cineplanet y Cinemark tienen todo el derecho del mundo a organizar su negocio de la mejor manera que ellas consideren; máxime si el consumidor no es obligado a comprar los productos ofertados por ellos. El mensaje, pues, sería el siguiente: “¡En ejercicio de mi libertad, puedo estructurar mis estrategias comerciales! ¡No se está lesionando ningún interés de los consumidores, toda vez que ellos tienen la última palabra y deciden si comprar o no los dulces vendidos en mi establecimiento!”. Aunado a lo anterior, se ha mencionado la posibilidad de que los precios de las entradas puedan verse alteradas debido a que el productor tendrá que recuperar la proyección de ganancia que tenía con la sola venta de dulcería, la cual representaba, según estudios, el 40 % de los ingresos reales. En suma, se afirma, en lugar de proteger al consumidor, y por el solo hecho de tutelar a algunos, se terminará perjudicando a la gran mayoría porque ahora tendrán que pagar el sobrecosto que genera la resolución administrativa.

En el otro lado de la orilla, asociaciones proconsumidor, y también especialistas en Derecho de Consumo, han rechazado el argumento de la libertad de empresa. Se dice que, efectivamente, en ejercicio del derecho fundamental a la libertad de comercio e industria, el productor tiene derecho a organizar el giro del negocio, no obstante, no se puede imponer al consumidor una cláusula abusiva que le impida ingresar los productos ofrecidos por el cine, pero adquiridos en bodegas externas a un menor precio; así, se anula la libertad de contratar cuando condicionan mi ingreso a la sala de proyección de la película siempre que no acceda con los dulces comprados fuera del local, pues si deseo consumir alimentos adentro debo necesariamente comprar la confitería ofrecida por la empresa de cine pagando el precio que el empresario decida imponer, por más que aquel (esto es, el precio) exceda cinco, seis, siete, ocho, nueve o diez veces el monto total pagado en una tienda de abarrotes.

Ambas perspectivas son plausibles. No pretendemos aquí dar una posición que opte por alguno de los dos extremos. Esta será una tarea que en su momento incumba al Poder Judicial y, eventualmente, al Tribunal Constitucional.

Sin perjuicio de los argumentos razonables de ambos sectores, es menester, a fin de no dejar cabos sueltos, que se determine a quienes más afectaría esta decisión, y con ello no nos referimos a las otras empresas de cine no comprendidas en las resoluciones de Indecopi, sino a establecimientos públicos que ofrecen shows, conciertos, diversión, alimentos, etcétera. En estos ambientes también está prohibido ingresar con alimentos propios adquiridos en bodegas externas: ¿Se aplicará el mismo principio contenido en los fallos del Tribunal de Defensa de la Competencia y, por ende, se considerará a esta cláusula como abusiva?

De igual forma, hubiese sido deseable que se haga una lista, a título ejemplificativo, de qué tipos de alimentos no reúnen las características de similitud con la confitería vendida dentro y fuera de los ambientes del cine, pues no sorprendería (y la práctica demuestra lo increíble que podemos ser a la hora de interpretar por nosotros mismos las disposiciones normativas) que próximamente se intenten ingresar alimentos como lasagnas, tápers con pollo a la brasa, hamburguesas … en fin, productos nunca antes consumidos en los establecimientos cinematográficos.

Con todo, e independientemente de la decisión final a adoptarse, no debemos perder la perspectiva de la discusión. Lo más importante de ir al cine no es la confitería ingerida que, por lo demás, no es saludable para el organismo, sino la película en sí.





ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Aráoz sobre Salaverry: “Representa a todo el Congreso, no sus intereses personales”

Aráoz sobre Salaverry: “Representa a todo el Congreso, no sus intereses personales”