Walter Ríos Montalvo

Walter Ríos Montalvo

Columnista Invitado III

Acerca de Walter Ríos Montalvo:





EVOLUCIÓN Y ACTUAL CONFIGURACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA PERSONA Y DEL DERECHO REAL DE PROPIEDAD (PARTE II)

En la pasada edición de fin de semana de este diario, el autor de estas líneas hizo un breve recorrido por la concepción antiquísima y decimonónica del derecho real de propiedad. A su vez, se señaló cómo los derechos de la persona fueron olvidados en el derecho positivo anterior a la segunda mitad del pasado siglo.

En este espacio, el autor abordará con mayor precisión la evolución constitucional y legislativa de aquellos derechos subjetivos.

Constitucionalmente, el derecho real de propiedad se encuentra regulado como un derecho fundamental que debe ser ejercido en armonía con el bien común y dentro de los límites de la ley.

A su vez, bajo la misma óptica, el ser humano es titular de una serie de derechos de orden patrimonial y personalísimo, los mismos que tienen como base su dignidad. Lo anterior significa que todos los derechos constitucionales que tienen como premisa la dignidad del ser humano, se encuentran en un plano de igualdad. Las instituciones de carácter patrimonial no tienen una mayor prevalencia que las de orden personalísimo.

Legislativamente, el Código Civil ha regulado en sus primeros artículos una serie de situaciones jurídicas que se traducen en los derechos de la personalidad. Así, en la nueva codificación civil han encontrado consagración expresa derechos como la vida, la integridad, la libertad y el honor.

La enumeración de estos derechos no es numerus clausus: el artículo 5° del Código Civil de 1984 sanciona que el sujeto de derecho puede tener además otra serie de situaciones jurídicas inherentes a su naturaleza.

En tal sentido, en el artículo 14° y ss., se reconocen derechos de la persona tales como el derecho a la intimidad, derecho a la imagen y a la voz, derechos de autor, entre otros. Asimismo, a efectos de una adecuada tutela de estos derechos el legislador ha regulado en el artículo 17° del Código Civil de 1984 la tutela inhibitoria.

Como complemento a aquel tipo de protección, el codificador peruano ha establecido en la Sección Sexta del Libro Séptimo del Código Civil de 1984, que la tutela resarcitoria también protege al ser humano considerado en sí mismo; esto es, desvinculado de su patrimonio.

Lo anterior explica, pues, que el artículo 1985 del Código Civil de 1984 haya sancionadoque dentro del contenido de la indemnización se encuentra el daño moral y el daño a la persona. El daño a la persona abarcaría el daño al proyecto de vida como una categoría jurídica que implica el daño a la libertad del ser humano, según explica el maestro Fernández Sessarego.

Aparte de la nueva configuración legislativa de los derechos de la persona, el Código Civil ha regulado el derecho de propiedad fuera de las premisas individualistas decimonónicas.

Así, el ordenamiento jurídico sanciona el abuso del ejercicio del derecho de propiedad. Asimismo, prevé un límite al poder jurídico de autonomía privada al establecer que por acto jurídico no pueden omitirse las restricciones legales que se impongan al derecho de propiedad por razones de necesidad y utilidad pública.

En resumen, existe una diferencia sustancial entre los Códigos Civiles de 1852 y 1936, y 1984 en la regulación de los derechos de la persona, este dato se explica por el hecho de que las instituciones del Derecho Civil ya no giran alrededor del derecho de propiedad. Es la persona humana la que ha sucedido a la propiedad como el eje a través del cual deben ser comprendidas e interpretadas las instituciones del derecho privado.

Walter Benigno Ríos Montalvo (*)

(* ) Presidente de la

Corte Superior de Justicia del Callao 





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