Walter Ríos Montalvo

Walter Ríos Montalvo

Columnista Invitado III

Acerca de Walter Ríos Montalvo:





LA NECESARIA SENSIBILIZACIÓN DEL DERECHO ANTE EL PANORAMA ACTUAL DE UNIONES ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO QUE BUSCAN RECONOCIMIENTO JURÍDICO MATRIMONIAL

La revista Somos publicó en su edición del pasado 13 de mayo la historia de vida de Karenina y Morayma (Revista Somos, mayo, 2017, pp. 46 – 50). De acuerdo a lo reseñado, ambas mantienen una relación amorosa que las llevó a “celebrar” un “matrimonio simbólico”. En esta ceremonia, Karenina y Morayma firmaron un acta por medio de la cual se otorgaban recíprocamente el derecho de disponer sobre sus propiedades y a tomar decisiones en el caso de que algo les pasara.

Emilio Betti señalaba que el ordenamiento jurídico adopta tres (3) posturas alternativas ante el ejercicio de la autonomía privada de los particulares. Así, el Derecho puede reconocer y, por tanto, tutelar las finalidades perseguidas por los sujetos de derecho; permanecer indiferente ante el ejercicio de aquel poder de autorregulación de intereses privados, lo que significa que los particulares no podrán acudir al mecanismo coactivo estatal para la satisfacción de sus intereses en el supuesto en que uno de ellos incumpla la palabra dada; finalmente, reaccionar ante aquel ejercicio con determinados mecanismos que tendrán como propósito no solo negar reconocimiento jurídico, sino también sancionar la actuación de aquel poder jurídico de autorreglamentación.

El Código Civil prevé en su artículo 234° que el matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre un varón y una mujer. No se prevé ningún tipo de sanción para el caso en que este requisito sea soslayado por una pareja del mismo sexo. Por lo demás, lo anterior, a criterio de algunos, sería absurdo pues el funcionario encargado de formalizar la unión matrimonial no oficializaría un acto como el descrito.

Lo anterior significa que en nuestro ordenamiento jurídico carece de validez contraer nupcias entre personas del mismo sexo.

Siendo este el estado de la cuestión, resulta claro que el acuerdo entre Karenina y Morayma carece de reconocimiento jurídico para nuestro sistema. No obstante, es de destacar la forma como personas como Karenina y Morayma recurren a figuras extralegales a efectos de buscar algo que lamentablemente nuestro Derecho no otorga: efectos jurídicos propios del vínculo matrimonial. Lo problemático de esta solución es que al estar privado de juridicidad aquel pacto, los terceros con interés (como sería el caso de los ascendientes y descendientes) no se verían afectados por aquellos intentos de atribución patrimonial o concesión de derechos personalísimos, pudiéndolos soslayar al no encontrar ubicación en la realidad normativa.

Es muy cuestionable que el Estado aún no tome en cuenta el derecho de las minorías en serio. Sabido es que ya han existido algunos intentos legislativos por tratar de revertir esta situación de indiferencia, no obstante, a la fecha aún no se ha arribado a una óptima solución que signifique el verdadero reconocimiento del derecho a la igualdad y del derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Walter Benigno Ríos Montalvo

Presidente de la Corte Superior de Justicia del Callao





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