Walter Ríos Montalvo

Walter Ríos Montalvo

Columnista Invitado III

Acerca de Walter Ríos Montalvo:





San Marcos y sus valerosos estudiantes

Días atrás los claustros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se convirtieron en el escenario de una disputa entre los estudiantes de esta casa de estudios y la policía. En la tarde de aquel día, varios sanmarquinos fueron detenidos por las fuerzas del orden y no faltaban algunos periodistas que tildaban a los alumnos de San Marcos como delincuentes o que “merecían ir presos por atentar contra el orden”.

Cuando apreciamos por primera vez las cosas, solemos tener una impresión que no necesariamente se condice con el escenario observado. El análisis, para ser serio, debe partir por una valoración de las circunstancias que rodean el fenómeno social.

Considero que aquellas personas que brindaron apresuradas opiniones sobre este problema que afecta a la educación superior, no han tenido en consideración las legítimas demandas de los estudiantes de San Marcos. Ellos, a diferencia de un terrorista, no actúan insuflando miedo en la población civil, no violan sistemáticamente derechos humanos, no intentan apropiarse de la forma de gobierno a través de la fuerza. Como dijo una valerosa estudiante sanmarquina, tutelan el respeto de la educación superior como bien jurídicamente protegido por nuestra propia Constitución. En efecto, semanas atrás del estallido del pleito entre las autoridades universitarias y los estudiantes de pregrado, estos manifestaban su inconformidad ante la forma como se estaban programando los Estudios Generales con prescindencia de la participación estudiantil; asimismo, se cuestionaba la ausencia de salones y de profesores necesarios para el dictado de las clases. ¿Acaso estas pretensiones no son legítimas de atención? Si las denuncias de los alumnos son ciertas, ¿cómo se espera brindar una educación pública de calidad sin las condiciones de infraestructura y la ausencia de catedráticos?

Dentro del universo de legítimos pedidos que los estudiantes, con justa razón, reclaman, salta a mi preocupación, por tratarse un tema vinculado con el sistema de administración de justicia, la forma como se pretende reformar el plan de estudios de la Escuela de Derecho. Así, luego de los Estudios Generales cursados con los ingresantes de carreras afines con las ciencias sociales y humanidades, los ahora alumnos de segundo año deberán llevar anualmente cursos especializados como Derecho de las Personas, Teoría del Acto Jurídico, Teoría del Estado, Teoría General del Delito e Introducción al Derecho Procesal, al lado de la “primera célula básica” de la formación jurídica, como es el curso de Introducción al Derecho. Esto es preocupante porque al estudiante de los primeros años se lo obligará a aprender paralelamente las nociones básicas a toda disciplina particular del Derecho y, al mismo tiempo, los principios y particularidades de determinadas ramas del ordenamiento jurídico.

¿Es eso lo que queremos para el estudiante de Derecho de la universidad pública? ¿Debe cursar una educación donde las premisas básicas para el entendimiento del sistema jurídico se cursen al mismo tiempo con cursos especializados que requieren una sólida formación en las materias propedéuticas?

Antes de contestar con la fuerza un pedido legítimo de los estudiantes de San Marcos, debemos atender y escuchar sus preocupaciones, pues se está comprometiendo seriamente la educación universitaria, por lo menos en el aspecto jurídico.





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