Willy Ramírez Chávarry

Acerca de Willy Ramírez Chávarry:



Justicia injusta

Uno de los roles de los abogados es pasar el tiempo en las cárceles (“establecimientos penitenciarios”), visitando a sus defendidos, ejerciendo la noble profesión, luchando por la justicia; aprovecharé para escribir algunas líneas sobre nuestro sistema de justicia penal. Nuestro país es muy diferente ahora que hace medio siglo, ahora tenemos más de 92 mil prisioneros (“internos”), cuando la capacidad instalada solo puede albergar a menos de 39 mil, la mayoría de la población penitenciaria no cuenta con una sentencia, de los cuales muchos son inocentes; este encarcelamiento masivo ha cambiado a nuestra sociedad, existe desesperación, desesperanza, gracias a esas altas cifras. Nuestro sistema de justicia penal está distorsionado, sin lugar a dudas podríamos decir que se trata mucho mejor a quienes tienen poder (económico o de otra índole) y peor si eres pobre o desprotegido, aunque seas inocente, la riqueza -o el poder- y no la culpabilidad dan forma al resultado final; lamentablemente, pareciera que estamos muy cómodos con el statu quo, el miedo o la ira nos hacen creer que estos problemas no son nuestros, permanecemos ajenos a este serio asunto. Los abogados representan a personas que se encuentran privados de su libertad, ¿merece la gente permanecer en esta situación cuando no se han probado los crímenes que supuestamente han cometido? ¿Podemos como Estado privar alegremente a las personas de su libertad? Se nos ha enseñado, en cada nivel educativo, que no hay nada más preciado que la libertad; sin embargo, en nuestro país -ahora- pareciera que no nos gusta hablar de este trascendental problema, nos cuesta hablar del respeto irrestricto a la libertad individual, no estamos dispuestos a comprometernos con un proceso de verdad y reconciliación; debemos preocuparnos porque la privación de la libertad sea la última ratio, no hay razón alguna para privar de la libertad a una persona sin una sentencia previa. Amamos la tecnología, amamos la creatividad, amamos la diversión; pero, todo ello se ensombrece por el sufrimiento, el abuso, la degradación y la marginación; deberíamos integrar ambas realidades, tomando conciencia de la necesidad de optimismo, compromiso y dedicación a los desafíos básicos de vivir en sociedad; para ello hay que pensar y hablar de los pobres, los indefensos, los desfavorecidos, procurando la empatía con nuestras propias vidas. Es momento de tratar de desafiar a la injusticia, ayudando a las personas recluidas injustamente, enfrentando los prejuicios y la discriminación en la administración de justicia penal, tratemos de terminar con el encarcelamiento masivo. Para ello, es necesario actuar con valentía, encontrando la forma de aceptar estos desafíos, estos problemas, este sufrimiento, sin olvidar que nuestra humanidad depende de la humanidad de todos; la existencia de la dignidad humana trae consigo el respeto por parte de la ley y quienes la aplican; en muchas partes del Perú y del mundo lo opuesto a la pobreza no es la riqueza, lo contrario de la pobreza es la justicia. En realidad, no vamos a ser juzgados por la tecnología, por el diseño, por el intelecto o la razón; se juzgará el carácter de nuestra sociedad, no por cómo se trata a los ricos, poderosos o privilegiados, sino por cómo se trata a los pobres, a los inocentes y a los encarcelados; la consecuencia de ello será el empezar a comprender cuestiones profundas sobre quiénes somos. No es una tarea fácil, se trata de luchar contra un “orden” establecido, donde advertimos mala conducta fiscal, mala conducta policial y una mala conducta judicial. Concluiré exhortando a inclinar el arco moral hacia la justicia, no podemos ser seres humanos enteramente evolucionados mientras no nos preocupemos por los derechos humanos y la dignidad de la persona; a que nuestra supervivencia esté ligada a la supervivencia de los demás; a que nuestras visiones de tecnología, diseño, diversión y creatividad se integren con visiones de humanidad, compasión y justicia. ¡Luchemos por la verdadera justicia!



ico-columnistas-1-2018

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