Cada vez que me he sentado a escribir esta columna, siempre lo he hecho tomando en cuenta tres parámetros: escribir lo que realmente pienso, buscar una manera clara de comunicarlo y sumar, siempre sumar, sin importar el motivo de la columna.
El día lunes con la proclamación del nuevo presidente de nuestro país, se cierra un capítulo más de nuestra historia; un capítulo amargo y bañado en sensación de derrota, un capítulo que desde un inicio generó tensión e incertidumbre, un capítulo que siempre tendría perdedores y que simplemente ya debía terminar.
Algo que debemos entender todos es que cuando un proceso electoral tiene a dos posiciones extremadamente opuestas y una gana por una diferencia de votos menor al 0.3% y encima con sonidos e imágenes que gritan fraude por todos lados, no hay ganador… es imposible que lo haya, sin importar cuál de los dos candidatos haya sido proclamado, con un país tan dividido, nunca habrá ganador.
Este 28 de julio no sólo tendremos nuevos gobernantes, sino también, por consecuencia lógica, cerraremos el periodo de gobierno que los antecede… ¿y cómo empezó ese gobierno? Les recuerdo que la diferencia entre uno y otro candidato fue casi idéntica a la que tenemos en esta ocasión, creo que no es necesario recordar cómo han sido estos cinco años pasados, pero si hay algo evidente es que el país estuvo siempre convulsionado, enfrentado, preocupado en hacer prevalecer una u otra posición, y totalmente desconcentrado de lo importante… construir. El capítulo electoral terminó el día lunes pasado, pero creo que todos sabemos que la historia continúa; ¿qué sigue ahora? Depende de nosotros si repetimos los últimos cinco años o no. Empecemos por entender el verdadero problema, aquí no se trata de quién ganó las elecciones, aquí se trata de encontrar una fórmula que funcione para la mayoría (jamás funcionará para todos, es lógico), entender que nadie gana si sólo nos enfocamos en destruirnos, tenemos que encontrar la manera de generar ambientes prósperos de desarrollo económico y con sostenibilidad social, debemos generar un ambiente seguro para que capitales del extranjero vengan a hacer empresa en nuestro país, NADIE QUIERE IR A UNA CASA DONDE TODOS SE PELEAN A DIARIO.
Nos quedan pocos días hasta la proclamación del nuevo presidente de nuestro país, evaluemos sinceramente, ¿qué posición debemos tomar? Está en nosotros construir una mejor economía, mantenernos vigilantes frente a una posible vulneración de nuestros derechos, pero no detenernos en enfrentarnos, entendámoslo de una vez… EN UNA PELEA ASÍ, ¡TODOS SOMOS PERDEDORES! ¿Qué sigue?… TRABAJAR JUNTOS PARA QUE EN CINCO AÑOS NO SIGAMOS CON EL PAÍS PARTIDO EN DOS.
Buena semana para todos.

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