Mientras redactaba este artículo todo parecía indicar que el presidente del Consejo de ministros, Guido Bellido y su gabinete, lograrían, ajustadamente, conseguir el ansiado voto de confianza del Congreso de la República. Ayer continuaban los distintos oradores expresando su desazón por la falta de transparencia y concreción de lo ofrecido por el premier, sin embargo, se comentaba sotto voce que algunas bancadas le otorgarán la confianza, salvo las de Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País, cuyos voceros anunciaron el primer día de la presentación, que no le brindarían dicha prerrogativa.
La presentación de Bellido se dio en medio de una enorme expectativa e incertidumbre de parte de la población por saber qué presentaría el titular de la PCM como política de gobierno para resolver los problemas álgidos que enfrentamos los peruanos en salud, educación, alimentación, empleo y reactivación económica, principalmente. El golpe es tan fuerte que se deja sentir en el alza de los productos de primera necesidad y del dólar, y en los bolsillos de una población cada vez más preocupada por el paso de los días. Al término de la exposición que duró poco más de dos horas las propuestas, sin embargo, no convencieron por gaseosas, genéricas y populistas a decir de los más severos críticos.
Bellido, quien se mostró irónico y provocador, iniciado su discurso en quechua ante el reclamo airado de los congresistas que no le entendían, sostuvo que los objetivos inmediatos que tiene el gobierno son derrotar a la pandemia de la covid-19 y reactivar la economía. Para ello anunció que Ejecutivo solicitará al Parlamento la delegación de facultades “en materia tributaria, en salud y en lo concerniente a la conformación de una comisión reformadora del sistema de seguridad social y de salud”. Dijo que el gobierno había encargado al Ministerio de Relaciones Exteriores apoyar al de Salud para asegurar que el proceso de vacunación contra el virus cuente con las dosis suficientes para el periodo 2021-2022.
Luego vendría el rosario de promesas y buenas intenciones, sin aterrizar en acciones que expliquen cómo serán financiadas o cómo harán para no repetir experiencias negativas del pasado. En cuanto a la reactivación económica propuso la eliminación de barreras financieras y la mayor bancarización al interior del país. Anunció que presentará un proyecto de ley para modernizar el Banco de la Nación a fin de que pueda otorgar créditos y realizar cualquier tipo de operación o servicio de acuerdo al artículo 221 de la Ley General del Sistema Financiero.
Señaló también que el Gobierno apoyará e incentivará la inversión pública y privada con criterio de rentabilidad social, y en cuanto al sector minero e hidrocarburos se pondrá en funcionamiento una ventanilla única para eliminar procesos improductivos, y para facilitar la instalación de nuevos proyectos a corto plazo. “Se promoverá la exploración pública y privada (que ha sido nula en muchos casos) para revalorizar yacimientos y aumentar reservas. Ello implica, reestructurar Petroperú para hacerla más eficaz y eficiente, y a su vez potenciarla. Incluyendo en su accionar las energías renovables, como lo hacen hoy muchas gigantes del rubro”, dijo.
Las propuestas del premier fueron ácidamente comentadas dentro y fuera del parlamento por la mayoría de participantes por ser sumamente populistas y bastante ligeras, según señalaron, salvo las de su propio grupo político que se sintieron satisfechos. Jorge Montoya, de Renovación Popular, dijo que “no ha habido cambio de ministros, no ha habido una voluntad expresa de modificar, no creen en el control político, se van a un estado totalitario”, por lo que no le otorgarían el voto de confianza. Norma Yarrow, congresista de Avanza País, señaló que había quedado claro que “el Gobierno no tiene una hoja de ruta y no vamos a salir de ningún problema con el plan expuesto”, en tanto que Patricia Juárez, de Fuerza Popular, adelantó que su bancada no le daría el voto de confianza al Gabinete Bellido porque consideran que algunos ministros no tienen la capacidad o experiencia para ocupar el cargo en materia de gestionar los recursos del Estado.
Esperemos, que el culto a la hoja de coca que expuso el señor Bellido sea una costumbre sana y no una muestra de división entre peruanos.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Mira más contenidos siguiéndonos en Facebook, Twitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.