Son pocas las oportunidades que nos da la vida de poder sentarnos y mirar en perspectiva el tiempo, no sé a ustedes, pero este año me cambió la vida, desde aquello que no se dio, hasta lo que nunca pensé vivir y hoy ya es parte de mi historia.

En un abrir y cerrar de ojos pasamos de un verano que se veía prometedor, casi como cuando sales entre semana a pasar el rato y terminas conociendo a alguien que te cambia la vida, con planes de crecimiento mucho más agresivos que los del año pasado y expectativas tan positivas y prometedoras; a estar hoy agradeciendo que llegó la primavera y seguir de pie, como auténticos sobrevivientes de una pandemia, que definitivamente nos ha dado únicos momentos en nuestras vidas.

Como empresarios, nos toca aprender a veces de manera muy dura, en coyunturas jamás pensadas; algo que nos ha dado este año es una lección clara de dos variables determinantes para cualquier negocio… tiempo y momento.
Cuando hablamos de tiempo, generalmente lo amarramos a la maduración de lo que hacemos, la realidad es que esta variable es importante NO por cuánto transcurre, sino cómo lo utilizamos. La planificación y la estacionalidad son importantes, pero el tiempo es determinante porque debemos conocer más a nuestro consumidor, sólo así veremos resultados.

Si hablamos del momento, el impacto es tan igual de fuerte; podemos estar delante del mejor negocio de nuestras vidas, si el momento no fue el adecuado, no será nunca lo que esperamos. Entender coyuntura macro económica, entorno de competencia, barreras de entrada, entre otros puntos es fundamental, pero siempre habrá temas desconocidos; si el momento no fue, es sólo eso, momento, si sabemos que lo demás es “perfecto”, debemos saber entenderlo.

Hoy toca decir que vamos a escapar de aquello que nos golpeó estos meses, quedándonos con vivencias que nos hayan hecho realmente felices, toca mirar a nuestro proyecto y como si fuese “la niña de mis ojos”, dar TODO para que sea exitoso; hoy toca coger el vuelo que nunca partió e irnos hacia donde sólo podremos crecer y ser mejores, si vimos fracasar un proyecto espectacular, entender que el momento no fue el mejor y saber que si vuelve a darse la oportunidad sólo será lo mejor que nos toque vivir. Empecemos a escribir nuestra historia de éxito, la decisión es nuestra. Empecemos una mañana diferente, voy por un café, ¡pero esta vez acompañado de un pan con tamalito criollo! Buen día para todos.