Sorpresivamente –al menos para la opinión pública– el 23 de mayo de 2020 llegó al Perú una delegación de cuatro médicos chinos. Según la agencia Andina, “para intercambiar ´experiencias´(¿acaso teníamos alguna?) en combatir la pandemia del coronavirus”. El trotskista ex ministro Zamora, también según la agencia estatal, “aseguró sentirse muy honrado y orgulloso de agradecer este gesto solidario por parte de la República Popular China.” Y añadío: “Cuando el presidente del Perú (Martín Vizcarra) habló con su homólogo de China y solicitó su apoyo, no dudó en enviar inmediatamente apoyo material (…) Lo más importante no es lo material, sino el conocimiento, la experiencia y solidaridad (¡y por supuesto, los negociados!). Han estado codo a codo con los profesionales orientándolos desde su experiencia, contándoles cómo se organizaron en China y lograron reducir significativamente y controlar la epidemia”. Todo indica que los “profesionales peruanos” a quienes “orientó” la delegación médica contándoles cómo organizó su exitosa batalla contra el Covid, nunca consiguieron replicar aquellas estrategias por falta de pruebas moleculares, plantas de oxígeno, respiradores, camas UCI, etc. Como no podía ser de otra manera, el gobierno de Vizcarra condecoró a los cuatro médicos chinos. Eso fue hace diez meses. Ya había comenzado la primera ola de contagios y estaba culminando la brutal encerrona de dos meses decretada por Vizcarra. En junio, el miserable ex mandatario anunció que Perú sería el primer país de la región en terminar de vacunar a su población antes de finalizar el 2020. Es posible que para esas fechas Vizcarra, su comunista ex premier Zeballos, el trotskista Zamora y la sinvergüenza ministra Mazzetti entablaran un negociado para comprarle la vacuna a China. Más aún, desde entonces Perú cortó todo diálogo con los demás fabricantes de vacuna en el planeta entero. Desperdiciamos adquirírsela a Pfizer, conociendo la seriedad de este laboratorio que garantiza 85% de efectividad con la primera dosis de su vacuna y 96% con la segunda. Igual sucedió con Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson, etc.

¡Vizcarra nos hipotecó a China! La mejor explicación es el interés crematístico de este ruin, reflejado en la opacidad de su comportamiento pleno de trampas. Su paso por la gobernación moqueguana dejaría rastros del cobro de comisiones al Club de la Construcción; luego vendría Chinchero, pleno de enjuagues fabricados durante la estadía del miserable Vizcarra como ministro de Transportes. Sin embargo quedan muchas investigaciones en el aire, por la amistad que mantiene Vizcarra con la fiscal Zoraida Ávalos, decidida a guardarle las espaldas.

Por muchísimo menos que esas trapacerías, la fiscalía ha pedido prisión provisional y/o preventiva para varios comprometidos en corruptelas con el Estado. En el ejemplo de Vizcarra, es más que evidente que tiene la vida comprada. ¡Debe contar con “data sensible” de todo el aparato estatal! Le conoce la vida y milagros a cada cual. Como saurio que es, vive encharcado en el lodazal y chantajeando tras bambalinas a quienes tienen el encargo de la sociedad de perseguir a potenciales criminales como él. ¿Qué pueden seguir alegando a su favor los Vizcarra lovers?